16 de Julio de 2018

APRENDER A DELEGAR, UNA DEUDA PENDIENTE

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Delegar se trata de dar a los empleados la confianza y el conocimiento que ellos necesitan para realizar tareas y proyectos desafiantes.

Se trata de también de reasignar recursos: sacar lo mejor de cada uno (motivar), aprovechar nuestro valioso tiempo (recurso escaso por excelencia) y obtener más ideas (innovar), todo al mismo precio.

¿Por qué es tan importante delegar? ¿De qué sirve? Es útil para:

• quien delega, que puede utilizar su tiempo para otras actividades más estratégicas o por qué no, personales también, contribuyendo al work-life balance.

• el empleado, porque lo motiva, le permite desarrollarse profesionalmente y aumentar su auto-confianza.

• la empresa, porque asegura su continuidad al no depender únicamente de la capacidad de una sola persona, facilita la transmisión del conocimiento y fomenta la diversidad de pensamiento.

Después de todo, hay que recordar qué una empresa… es un grupo de personas, sin ellas la empresa no existe, sus productos, servicios y acciones no se valen por sí solos.

¿Qué tener en cuenta antes de delegar?

• Evaluar el esfuerzo necesario: antes de delegar trabajo a una persona, es fundamental conocer sus habilidades, el tiempo disponible de la persona, su nivel de motivación, los conocimientos que posee del trabajo a realizar, y el riesgo que representa si éste cometiera un error.

Asignar una tarea específica: cómo asignar la tarea depende de la evaluación del esfuerzo que se hizo previamente y de lo acostumbrado o no que tenemos a la persona a delegarle tareas. En general, debemos explicarle el contexto de la tarea, los objetivos, los detalles que la harán efectiva y los riesgos que incumbe. A un empleado nuevo quizás tengamos que decirle el resultado que queremos, explicarle qué hacer y contarle cómo hacerlo. A un empleado con más experiencia podemos pedirle que sugiera un plan de acción o simplemente contarle el objetivo para que él mismo defina el resultado esperado.

• Responder las dudas: este último paso consta de asegurarse que la persona no tenga dudas respecto a la tarea específica que se le va a delegar. Quizás no se anime a preguntar, o tenga miedo de cuestionar, por lo que siempre debemos escuchar sus preocupaciones, estar abiertos a sus sugerencias, responder sus dudas y confesar los dilemas que ellos mismos tienen que dilucidar.

En conclusión, tenemos que rodearnos de la mejor gente, a la cual con el tiempo le demos “libertad para tomar decisiones y cometer errores” como dice Richard Branson de la empresa Virgin, y a su vez nosotros debemos liderarlos escuchándolos, apreciando sus capacidades y ayudándolos a seguir creciendo. Te preguntarás… ¿pero esto es para MI empresa? Seguí estos consejos tanto con un emprendimiento, una PYME o una multinacional… en cualquier tipo de organización.

 

Luciana Paulise
Directora de Biztorming Training & Consulting
www.biztorming.com.ar

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