21 de Junio de 2018

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Liderazgo Emprendedor: los beneficios de atreverse a ser visionario

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Al generar una visión creativa e innovadora, la primera dificultad que encontramos es que no hacemos la distinción entre el fenómeno de la visión y un gran objetivo.

Esta confusión proviene del hecho de que consideramos a la visión como si ésta fuera aquello que “está ahí afuera”, en algún lugar en el futuro. Entonces, la pregunta fundamental es:

¿Qué es una Visión?

La visión no es una predicción o descripción de un futuro en particular, sino un contexto para las acciones que diseñaremos en la invención del futuro. Es un fenómeno que existe solo en las conversaciones del día a día entre las personas. Como dice el filósofo alemán Martín Heidegger (1889-1976): Sólo hay mundo donde hay lenguaje. “La visión, cuando tiene poder se convierte en nuestra razón de ser hoy”. Estoy siendo la visión del logro, es decir, visualizo mi futuro en este presente, y ejecuto hoy las acciones para que ese futuro ocurra.

Por ejemplo: En las empresas comprometidas con la transformación de las prácticas en el liderazgo y el diseño de nuevos futuros, los empresarios generalmente hacen una declaración de su visión diciendo:” Queremos ser una empresa con ejecutivos y empleados capacitados en el sentido de estar comprometidos con la visión general de la empresa y su nuevo estilo organizacional, para servir mejor al público, coordinar y gestionar mejor las diferentes áreas, con responsabilidad y eficiencia. Pero como objetivo y diseño de futuro también están diciendo que la empresa no es de la manera en como a ellos les gustaría que fuese. El compromiso de la visión declarado en ese momento, no es una posibilidad ahora.

Podemos escribir la visión en un papel, pero una declaración no es la visión, es una simple carta de cómo veo o imagino el futuro. Fuimos educados en una visión del mundo en el cual tendemos ser objetivistas y a codificar todo. Esta manera de interpretar el mundo limita nuestra capacidad de ser en las relaciones y en la relación con ser visionarios de lo que queramos lograr o “llegar a ser”.

Cuando nos encontramos con la declaración de una visión, la primera pregunta que nos hacemos es: ¿cómo lo haré? Y procedemos a hacer planes para ejecutarlo. Haciendo esto se comenzará a cerrar la posibilidad de encontrar en nuestras nociones históricas lo que podemos limitar como factible. Si nos comprometemos y actuamos basándonos en nuestros puntos de vistas históricos, nunca alcanzaremos un futuro distinto, sino que éste será una variante de más de lo mismo.

La visión rompe con el pasado, es una apertura al nuevo futuro, no es simplemente más de lo mismo.

¿El ser visionario se aprende?

El ser visionario es una habilidad y una sensibilidad que se aprende y se desarrolla, se incorpora a nuestra manera de ser y hacer, es decir, nuestras prácticas son el compromiso de ser protagonistas del diseño de nuevos futuros y de las acciones con el logro. “Los líderes hacemos ciertas ofertas, pedidos, promesas y declaraciones, es a través del lenguaje que inventamos mundos”.

George Bernard Shaw decía: Ves cosas y dices,"¿Por qué?" Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, "¿Por qué no?".

Una visión es más que una buena idea, es un contexto para las acciones en las que se inventa el nuevo futuro. No es posible contestar como lo haremos, tal vez de una manera especulativa, ya que nunca hemos estado ahí antes. Otro de los desafíos también a conquistar es la brecha o apertura que ocurre entre la realidad actual y la visión del nuevo futuro. Esta apertura que debemos enfrentar nos produce tensión e incertidumbre, es como estirar un elástico de una punta a la otra. Esta angustia que se produce desafía los parámetros de la realidad actual, y muchas veces nuestros juicios de no posibilidad interfieren, cuando esto nos sucede, hay que reinterpretar los hechos como nuevas alternativas, conectarnos con el poder transformador del que cada uno de nosotros dispone. Te atreves a hacerlo? ¡Empieza ahora!

Como Nelson Mandela dice: “Todo parece imposible hasta que se hace”.

Los beneficios del ser visionario es ser creadores de la invención de nuevos futuros en vez de vivir a merced de las circunstancias. El ser visionario tiene el poder de inspirar y seducir a otros en la visión y en su transformación con la realidad. El líder visionario no solo transforma su realidad sino también los mundos de otros.

 

Contacto: ana@opulenceproducciones.com 

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