12 de Diciembre de 2017

Los robots llegaron a los frutales para disminuir el uso de agroquímicos

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Para académicos del Reino Unido, los mismos permitirán optimizar las aplicaciones, dado que sólo pulverizarían a aquellas plantas que lo necesiten y no a todas.

Mientras académicos extranjeros proponen usar robots en frutales para disminuir el uso de agroquímicos, en paralelo, en el territorio argentino, el Concejo Municipal de Rosario prohibió el uso del glifosato, de uno de los fitosanitarios más utilizados en la agricultura.

¿Significado literal o connotación?

El título ya dispara muchas ideas, desde el sorprendente avance de la tecnología hacia el sector agropecuario como la serie de controversias y cuestionamientos que surgen en torno a conceptos como plaguicidas, pesticidas, fitosanitarios y agroquímicos.

En este sentido, resulta interesante refrescar y aclarar su significado. La Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe), en su portal define los productos fitosanitarios como “sustancias que protegen la sanidad de las plantas, y con ello nuestros alimentos. Permiten minimizar o impedir el daño que las plagas pueden causar a los cultivos”.

De acuerdo a la plaga que controlen pueden ser acaricidas, fungicidas, insecticidas y herbicidas, según controlen ácaros, hongos, insectos o malezas, respectivamente.

Posibles soluciones

Un grupo de académicos del Reino Unido suponen que en tan solo tres años podría haber en el mercado pequeños robots trabajando en los frutales, lo que conllevaría a reducir el uso de pesticidas, y contribuiría además a disminuir el desperdicio de alimentos.

“Esos pequeños robots rociarían a las plantas que lo necesiten, a diferencia de las prácticas actuales donde se rocía a todas y desperdicia entre el 95% y el 99% de la aplicación de herbicidas”, señala Simon Blackmore jefe de la agricultura robótica en la Universidad Adams Harper.

En tanto, aclara: “Las prácticas actuales promueven que las plantas y las malezas desarrollen resistencia a estos productos químicos, lo que genera una rueda donde los productos se vuelven ineficaces, y se alienta a los agricultores a usar más y más cada día”.

Para el académico Blackmore este abuso de fitosanitarios también infiere un gran daño a los insectos polinizadores, como las abejas, por eso se ha prohibido el uso de muchos de estos productos durante los últimos años.

Respecto a la expresión “abuso” que menciona Blackmore, cabe señalar que en Argentina hay un mayor involucramiento y conciencia respecto a la aplicación de los fitosanitarios.

En tal sentido, hace apenas dos semanas el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) organizó el 1° Congreso Nacional de Fitosanitarios en la ciudad de Salta, con el foco puesto en la capacitación, las buenas prácticas y la responsabilidad en el uso de los plaguicidas.

Siguiendo con el argumento de Blackmore, explica que “si los fitosanitarios fueran utilizados en pequeñas cantidades y dirigidos por robots para que el 100% del pesticida vaya directamente a la planta necesaria, causaría un daño mínimo a las abejas y sería menos probable que generara resistencia”.

Según el profesor, estos pequeños robots también servirían para detectar cuándo las frutas y verduras se deforman, lo que les da un valor de mercado más bajo, y cuando son demasiado pequeños para ser cosechados, lo que permite que la cosecha espere hasta que estén listos. “Esto reduciría el desperdicio de alimentos y mejoraría el rendimiento de las plantaciones”, precisa.

Robot desmalezador

Desde el punto de vista tecnológico, en el marco de CREAtech realizado en Córdoba, Alejandro Repetto, ingeniero y especialista en criptografía, quien actualmente se dedica a la creación de robots para las fuerzas armadas argentinas y para el sector agropecuario, hablo sobre el futuro de los robots en el campo argentino.

Ante un auditorio lleno, aseguró: “Muchos de ustedes creen que los robots agropecuarios todavía están muy lejos de ser aplicados en nuestro país, pero están más cerca de lo que ustedes creen: hace veinte años para tener un robot había que pensar en Estados Unidos, Alemania o Japón. Hoy gracias a varias tecnologías de crecimiento exponencial, todo es más sencillo”.

Repetto recibió una beca del Ejército argentino para desarrollar un robot autónomo de exploración. Según su relato, paralelamente se le acercaron futuros funcionarios del de Agricultura y empresarios CREA, preocupados por las malezas. ¿Se podría construir un robot desmalezador?

“Allí comprendí que la robotización en el agro y en las fuerzas armadas tienen aspectos comunes: hay problemas de terreno, problemas de comunicación y problemas de suministro de energía”, precisó.

Lo cierto es que ya se puede hablar de robots para árboles frutales, para cultivos en surcos, para pastoreo.

Rosario versus glifosato

A mediados de noviembre, el Concejo Municipal de Rosario aprobó un proyecto de ordenanza que prohíbe el uso del polémico herbicida glifosato en la ciudad, y la medida causó revuelo en varios sectores y organizaciones de la sociedad.

La iniciativa fue presentada por el concejal del Partido Justicialista, Osvaldo Miatello. Al respecto, el legislador expresó: “Se trata de un tema que se venía planteando hace tiempo en el concejo asesor de Ecología y Medio Ambiente y, además, tiene como antecedente la presentación de otro proyecto por parte de un particular, que ya planteaba la prohibición de venta de glifosato”.

Por su parte, la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (Acsoja) desaprobó la decisión de prohibir el glifosato en Rosario.“Si bien reconocemos que ese producto, como tantos otros que utilizamos en la vida diaria, genera controversias en los ámbitos científicos y políticos, las evaluaciones de riesgos sanitarios deben basarse en ciencia, situación que no se desprende de la lectura de los considerandos de la mencionada Ordenanza”, manifestaron desde Acsoja.

En tanto, desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), sostienen “que existen varios estudios científicos que establecen que un uso adecuado, responsable y alineado a Buenas Prácticas Agrícolas del herbicida glifosato no afecta la salud de las personas ni al medioambiente”.

Además, desde la entidad argumentaron: “El correcto uso de agroinsumos ha permitido y contribuye al aumento de la producción de alimentos a nivel mundial”. Para la BCR, en Argentina dicho crecimiento impacta en la generación de empleos, nivel de actividad económica e industrial, provisión de infraestructura e ingreso de divisas entre otras variables socio-económicas.

Dos semanas después de haber prohibido en Rosario la utilización del polémico herbicida glifosatoel Concejo Municipal dio marcha atrás con esa decisión, en el marco de una sesión con ribetes de escándalo y horas después de que la plana mayor de las entidades agropecuarias reclamara en el Palacio Vasallo la modificación de la norma.

Así, mientras los pasillos eran un hervidero de negociaciones políticas con el objetivo de conformar el gabinete del nuevo Concejo, la polémica por el glifosato se coló casi sin pedir permiso y terminó generando que el cuerpo volviera sobre sus pasos.

El proyecto se redactó el 30 de noviembre y rápidamente fue ingresado para habilitar su tratamiento este jueves 7. Tan veloz fue el trámite, que hasta hubo ediles que ya se habían retirado del Concejo y recibieron llamadas a sus celulares para que regresaran y habilitaran el ingreso del expediente.

Fuente: agencia.agrofy.com.ar

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