17 de Noviembre de 2018

Alerta empresaria por el recálculo de los aumentos en paritarias

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Por Julián de Diego. La Unión Obrera Metalúrgica de Antonio Caló y ADIMRA, Camima, AFARTE, AFAC, Fedehogar, y Caiama, lograron un acuerdo salarial fuera de las pautas del 15%, con un mínimo del 24% en las categorías inferiores incorporando en los básicos un bono de $4000 dentro de los básicos, y cláusula de revisión.

Ya otros acuerdos superaron la valla del 15%, y en rigor, lo que está bajo análisis, es cómo evolucionará la inflación en los meses del primer semestre.

Es curiosa la enérgica posición de la UOM en lo que hace a buscar un mínimo que esté en línea con la canasta familiar del INDEC, que por sí generaba la aplicación de porcentajes muy superiores en la base que en el resto de la escala, sabiendo que la gran mayoría de las Pymes de la industria metalúrgica no lo puede afrontar, y seguramente, puede provocar innumerables crisis incluyendo una ola de cierres y achicamientos.

Los acuerdos que ya se suscribieron, sin perjuicio de que cada uno entraña algún adicional, todos tienen cláusula de revisión.

La diferencia entre esta cláusula y la cláusula gatillo que se firmó durante el 2017 es que aquella estaba ligada al IPC del INDEC.

La nueva cláusula de revisión es libre, y no fija en general ninguna pauta. Sería ingenuo suponer que los sindicatos y las empresas hagan abstracción de lo que marca hoy oficialmente el INDEC al momento de evaluar el proceso de ajuste de las remuneraciones convencionales.

En los hechos, las cláusulas de revisión son de cuatro tipos:

1. Las que no dicen otra cosa que las partes se reunirán de común acuerdo sin ninguna pauta;

2. Las que mencionan que la revisión se hará conforme al curso de la inflación;

3. Las que establecen claramente que en el momento que la inflación supere el acuerdo las partes se reunirán para acordar la revisión; y

4. Las que pactaron una fecha predeterminada para revisar el curso de la inflación versus el aumento otorgado por el acuerdo paritario.

No existen dudas hoy de que la inflación seguirá asumiendo el papel central en materia de ajustes de los convenios colectivos, y que la crisis de estos últimos días pueden actuar como nuevo disparador, al punto de que es hasta posible que este año iguale o supere a los niveles del 2017.

Frente a este escenario, qué se puede esperar de las próximas negociaciones colectivas, teniendo en cuenta además que falta que se negocien más del 50% de las que se negociaron en el año 2017.

Por lo pronto, los que ya firmaron acuerdos, tienen que afrontar la inflación hasta que se resuelva la cláusula de revisión, y hasta la fecha en la cual la cláusula de revisión tiene efectos concretos. Los índices de abril y mayo serán dos indicadores fundamentales de lo que pueda ocurrir con los acuerdos salariales, teniendo en cuenta que el impacto mayor lo recibirán como siempre la franja de los menores ingresos.

Otro de los casos que presentarán algún tipo de crisis son los acuerdos que no prevén ningún tipo de reajuste, y las tablas de ajustes resultaron ser definitivos para el período 2018.

Por último, resulta claro que todos las herramientas aspiracionales que se previeron al comienzo del actual proceso, en donde se ponderaron la competitividad, la productividad, y la búsqueda de la cultura del trabajo, pasan a un segundo plano, no porque haya que abandonar estos objetivos, sino fundamentalmente, porque la inflación volverá a ser el eje de los ajustes, en un proceso que puede generar en el mercado conductas recesivas, y cambios y ajustes muy complejos dentro de las organizaciones empresarias.

Julián de Diego es Profesor de Derecho del Trabajo y Director del Posgrado UCA

Fuente: cronista.com

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