16 de Julio de 2018

Argentina, entre el crecimiento global y la tasa de interés

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Por Darío Epstein. En 2018 habrá un buen crecimiento global y Brasil tracciona a la región. Las proyecciones de crecimiento del PBI mundial para el corriente 2018 son muy buenas.

Se espera un crecimiento por encima del 3,5%, lo cual debería beneficiar al promedio de economías del planeta.

Si bien las economías desarrolladas están creciendo más de lo que se esperaba, con EE.UU. y Europa a la cabeza logrando mejores cifras que las previstas anteriormente (con la potencia norteamericana por encima del 2,5%).

Lo importante es que quienes traccionan y vienen empujando fuerte son los emergentes, con China, India, Rusia y Brasil a la cabeza, siendo el caso de Brasil el ancla de la región, y de un papel muy importante para elevar el crecimiento de sus vecinos.

Otro punto importante es que el debilitamiento del dólar de los últimos 15 meses más la demanda agregada de un mundo en expansion han dado lugar a que los precios de los commodities vuelvan a subir, algo fundamental para la Argentina así como para el resto de las economías exportadoras de productos primarios como Brasil, Uruguay y Paraguay, entre otras.

Los precios de los commodities en un nivel alto incluyen al precio del petróleo que, a pesar de la reciente baja, se ha estabilizado por encima de los 60 dólares el barril, algo bueno para Colombia, Ecuador y Venezuela (y quizas para Vaca Muerta?) No solo tenemos el impacto de la devaluación del dólar, sino que además China está traccionando la economía real regional.

Mercados financieros

Ahora bien, ¿qué pasa con los mercados financieros? Luego de la megacrisis financiera del 2008, cuando explota la burbuja de real estate, EE.UU. comenzó un proceso de estímulos monetarios, llevando la tasa a cerca de cero durante casi una década e inyectando liquidez al sistema.

El esquema fue acompañado por el Banco Central Europeo, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra.

Ese proceso de estímulos monetarios ha comenzado a revertirse y se aceleró sobre la base de dos indicadores clave: el objetivo de la Reserva Federal de ver un índice inflacionario por encima del 2% anual y el aumento en los salarios.

El reporte de empleo de enero de EE.UU. (publicado en febrero) mostró una suba en los salarios y un indicador de inflación minorista muy superior al esperado.

Es por eso que Wall Street se vio jaqueada por la reciente suba de las tasas de interés largas de referencia, y en especial por la velocidad de dicha suba, que respondió a cifras de actividad económica e inflación núcleo muy fuertes (por encima del 2% interanual), llevando el rendimiento de los bonos del Tesoro norteamericano a 10 años al 2,9% anual.

La curva de rendimientos se empieza a empinar como corresponde, saliendo de a poco de esa anomalía que presentó el año pasado, aplanándose paulatinamente.

Pero la velocidad y el impacto de esa suba de tasas provocó la reacción en los mercados accionarios que entraron en zona de corrección (con una caída del 10%), con muchas empresas entrando en terreno negativo para 2018, bajas que se fueron revirtiendo parcialmente en los últimos días.

Los mercados ya descuentan que la Reserva Federal va a subir tres veces la tasa de referencia de corto plazo, empezando en marzo con un 100% de probabilidad.

También hay que tomar en cuenta los mayores costos derivados de la reciente reforma fiscal de los Estados Unidos, que implicará un mayor déficit fiscal que deberá ser fondeado emitiendo más Treasuries y a una tasa más alta, además del roll-over habitual que se hará a una tasa mayor.

Sin embargo, desde el punto de vista de la economía real, la reducción de los estímulos monetarios en EE.UU. estará más que compensada por nuevos estímulos fiscales (reducción de impuestos y aumento del gasto). Además, las empresas siguen mostrando sólidos balances y resultados.

Tasa de interés y mercados emergentes

La suba de tasa larga de Estados Unidos, hoy en torno a 2,90%, impacta a la mayoría de los mercados de mayor riesgo, y Argentina entra en esa definición, así como para el resto de los créditos que no poseen grado de inversión, ya sean soberanos, provinciales o corporativos.

En principio, nuestro país no debería tener ningún problema en conseguir el financiamiento público necesario, pero probablemente el costo sea mayor.

Eso implica que la sustentabilidad de la deuda se alcanza en valores totales (vigente o “outstanding”) más bajos, o lo que es lo mismo: el tiempo que se compra emitiendo deuda para evitar los recortes fiscales o esperar inversiones nuevas que aceleren el crecimiento es menor.

Ese punto será un desafío muy importante para el Gobierno, que oscila entre la lucha contra la inflación y la reducción de tasas para estimular el crecimiento. Si las inversiones productivas que dinamicen el PBI tardan en llegar, será muy importante ahondar los esfuerzos de una baja mayor en el gasto.

La tasa de corte de los proyectos de inversión de proyectos privados de países fronterizos o emergentes se está elevando, lo que atenta contra la realización de aquellos proyectos cuya rentabilidad es baja (cut off rate). La capacidad de recibir inversiones a las tasas que pensábamos recibir en el pasado se van achicando.

Volviendo al inversor, los mayores administradores de fondos del mundo decidieron aumentar su posición de cash, saliendo tanto de bonos como de acciones (fuente: CNBC), lo que nos puede dar una señal de qué hacer en tiempos de incertidumbre.

Mientras tanto habrá que estar atentos a la recuperación de la inflación y los salarios en EE.UU. Si sigue para arriba y la tasa de 10 años se ubica por encima del 3% en los próximos 2 meses, la tendencia negativa para la Argentina continuará, por lo que habrá que estar muy atentos si es un cambio estructural o simplemente una golondrina en el verano.

Darío Epstein es socio y director de Research for Traders y columnista de www.fin.guru

Más detalles en: https://goo.gl/Z6zjQe

Fuente: clarin.com

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