10 de Diciembre de 2018

Con el bono se pueden comprar 384 boletos de colectivo o 74 kilos de pan

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La devaluación, que culminará el año por encima del 40 por ciento, golpea el poder adquisitivo del plus salarial anunciado por el Gobierno para estatales y trabajadores del sector privado.

No todos cobrarán el bono, destaca Sebastián Iñurrieta en una nota para cronista.com.

Pero para aplacar la envidia de aquellos, los $5000 que recibirán una parte de trabajadores estatales y privados el próximo mes, por disposición de la Casa Rosada, no serán los mismos $5000 que hubieran recibido a fines del año pasado.

De entrada, con la archiconocida depreciación del peso de cerca del 100%, los u$s 264 que se hubieran podido comprar con ese monto extra el 29 de diciembre de 2017, con un tipo de cambio de $18,92, antes de la apertura de los mercados de hoy apenas alcanzaban para u$s 135.

Con la inflación del 2018, obvio, también se pierde en la vida cotidiana. En enero, cargando $5000 en la tarjeta SUBE se podían comprar unos 833 pasajes mínimos de colectivo, ya que cada uno costaba $6.

O sea, el monto alcanzaba para unos 416 viajes ida y vuelta; más que suficiente para ir todo el año de casa al trabajo y volver, si se utiliza un único transporte. Ahora, con la tarifa mínimo a $13, basta para 384 trayectos, lo que equivale a seis meses de dos viajes diarios.

Debajo de la calle ocurre algo similar. Al comenzar el año, con el bono se podía subir 666 veces a un subte cuyo pasaje costaba $7,5. El próximo 20 de diciembre, con la suba mensual de $1 estipulada, sólo se podrán pasar 344 veces por los molinetes, a $14,5 por vez.

Invertir el bono en el auto tampoco rendirá lo mismo. Al arranque del 2018, la petrolera estatal YPF anunció su primer aumento, llevando el litro de nafta súper a $23,57.

Luego de una suba del 70% en el resto del año, hoy en sus estaciones de servicio se abona $36,74. En decir, que los 212 litros que se podían comprar pasaron a ser 136. A modo de ejemplo, en un Volkswagen Gol, implica que antes se podían cargar su tanque casi 4 veces y ahora un poco más de dos.

Tampoco en el supermercado. Los 121 kilos de pan que se podían comprar con $5 mil en el Gran Buenos Aires con $5 mil, según la tabla del informe técnico del INDEC correspondiente a enero, eran 74 kilos según relevó en septiembre la medidora oficial. Cada kilo pasó de cobrarse $41,29 a $67,25.

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También resultará en menos carne. Los 37 kilos de asado que se podían pagar, pasaron a ser 29. Las 287 hamburguesas congeladas que se compraban, pasaron a ser justo un centenar menos: unas 187 (el pack de 4 subió de $69,59 a $ 106,44, según el INDEC).

Y menos mates para compartir, además. Los 284 kilos de yerba que se adquirían con todo el bono, se redujeron a 198. Los 1754 huevos ahora son 1003. Y los 1063 pañales descartables, vendidos en packs de 10 unidades,pasaron a ser 772.

Finalmente, hasta alcanza para menos flan, comida convertida como símbolo oficialista a partir de la frase de Alfredo Casero (si bien el humorista admitió que no todos entendieron la analogía): el polvo para hacer 8 porciones del postre pasó de $22,42 a $13,30 entre enero y septiembre. Eso significa que de los 3007 flanes que se podían cocinar, ahora se hacen 1784.

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