12 de Diciembre de 2017

Legión conurbana: el espíritu emprendedor más allá de la General Paz

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Más allá del estereotipo del entrepreneur palermitano, cada vez más bonaerenses del segundo y tercer cordón del GBA se lanzan con sus proyectos productivos.

El desafío es crecer y desarrollarse en un contexto menos favorable, destaca María Julieta Rumi en un reporte patra lanacion.com.ar.

Hay vida más allá de Palermo. Según distintos expertos en el tema, el perfil socioeconómico de los emprendedores está cambiando y también aumenta la creación de nuevos emprendimientos fuera de las grandes ciudades.

En particular, en la provincia de Buenos Aires, se han realizado muchas acciones para promover la creación de emprendimientos y se ha generado empleo.

Gracias al acceso a financiamiento por parte del Estado o fundaciones y la capacitación y la labor evangelizadora de muchos, el emprendedorismo parece haber logrado cruzar la General Paz.

"Vivimos en un mundo desafiante, en plena transformación y en un país que necesita crecer básicamente generando empleo. Específicamente, en la provincia de Buenos Aires hay más de 4 millones y medio de personas en situación de pobreza y, además, muchísimos jóvenes que no estudian ni trabajan. Por eso, creemos que el emprendedorismo resulta clave para generar nuevas oportunidades de desarrollo económico. Necesitamos estimular y acompañar a todos los que tengan una idea innovadora para que se traduzcan en empresas que creen trabajo y valor social", afirma el secretario de Emprendedores y PyMES de la Nación, Mariano Mayer.

Con este objetivo, en septiembre se anunció la creación del Fondo Fiduciario para el Desarrollo de Capital Emprendedor (Fondce), un fondo de fondos nacional compuesto en primera instancia por el Fondo Semilla que da préstamos de honor por $250.000 a nuevos emprendedores (con proyectos que tengan una antigüedad menor a los dos años).

Sin embargo, en el terreno bonaerense también hay fundaciones trabajando como Inicia o Impulsar que realizó un programa en Dock Sud con la empresa Shell que se va a reeditar el año que viene. Según explica, Natalia Velázquez, directora de operaciones, ellos brindan un curso de dos meses en el que les enseñan a los emprendedores a armar un modelo de negocios y después eligen a tres personas a las que les otorgan un préstamo a dos años sin intereses de $15.000. Luego el proceso de aprendizaje se completa con una mentoría de un año.

En tanto, en Ramos Mejía, está Daniel Salvucci que en 2014 comenzó con Emprendedores de Oeste y organizó el evento Start Up Oeste en la sede de la UTN de Haedo, al que asistieron 350 personas. Luego, en 2015, abrió un espacio de coworking en su localidad y hoy está al frente de Polenta Ventures que busca profesionalizar pymes y convertirlas en startups.

"Vi varias cosas en estos cuatros años: mucho autoempleo, pymes productivas que pueden innovar, comerciantes que podrían aprovechar el comercio electrónico y mucho trabajador freelance de marketing y software. Hay talento en el oeste", asegura el impulsor de Polenta.

Ricardo M. Román - Carbolisto

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Edad: 56 años

Estudios: Profesor de educación física

Origen: Escobar

Hacer de una necesidad una virtud es el mérito del profesor de educación física jubilado, Ricardo Marcelo Román. Viviendo en una casa en Escobar, tenía todas las noches de invierno el mismo problema: encender la salamandra y hacerlo lo más rápido posible para pasar menos frío. Frente a esto, ideó un prototipo que luego adaptó para encender el fuego del asado.

Lo llamó Carbolisto y, con el dinero que ganó concursando con su hermano en el programa "Los 8 escalones" en febrero de 2015, fabricó la primera partida. "Con ese dinero ($ 36.000) contactamos a la gente de A1PACK de La Plata para producirlo. Queríamos contratar a personas con capacidades diferentes y justo ellos trabajaban con el taller protegido Los Tilos", explica.

El producto es un iniciador de fuego para carbón construido en cartón corrugado reciclado e impreso con tintas vegetales. Un emprendimiento de triple impacto: económico, ambiental y social.

Con la primera tanda producida, Román se presentó para que Carbolisto figurara en el catálogo Innovar 2016 y fue seleccionado. En tanto, después consiguió, a través del Ministerio de Producción, acceder al Fondo Semilla y obtuvo $150.000 con los que hizo la segunda tanda del producto con algunos cambios estéticos y la inclusión del código de barras e instructivos en distintos idiomas.

Cada Carbolisto sale $25 y rinde un asado. Se oferta a través de la página web o mediante distribuidores y, en lo que va de 2017, lleva 20.000 unidades vendidas.

"Tenemos una muy buena relación con los distribuidores e incluso hay comerciantes que venden cosas de limpieza, pero como son carboadictos nos venden el producto porque ellos mismos lo usan. Para la temporada verano 2017-2018 prevemos vender 100.000 y, con más producción y logística, podríamos llegar al millón", asegura.

Matías Delfín - Led Shine

Edad: 36 años

Estudios: Técnico electrónico

Origen: Lanús Oeste

En 2012, el técnico electrónico Matías Delfín, que diseñaba luminarias de LED para la vía pública, se quedó sin trabajo. Frente a esto, su mujer Julieta Soroka, que trabajaba como administrativa, empezó a dar clases de maquillaje en su casa de Lanús Oeste como para ganar un dinero extra, pero tenían una mala iluminación. "Yo te hago algo para empezar a dar clases", le dijo Matías y construyó un espejo con luces de LED en los cuatro lados.

"Ella dio una clase y se sacaron fotos con las alumnas y las subió a Facebook y, si tenía 20 amigos, 10 le preguntaron dónde lo había conseguido, así que empezamos a investigar cómo fabricarlo más en serie", cuenta Delfín, de 36 años.

La inversión inicial fue de $3000 pesos, que es lo que valía la maquinaria que le había quedado de su ex trabajo a Delfín. Los dos socios buscaron si existía un producto similar a nivel mundial y descubrieron que no había nada así para maquilladores.

Entonces pensaron un nombre que tuviera que ver con la tecnología LED y el brillo y así nace Led Shine, idea de Soroka. Patentaron la marca y el producto y, a un mes de la clase de maquillaje, subieron los espejos a Mercado Libre.

Primero vendían cinco o seis al mes, pero luego pasaron a 10 y la casa les quedó chica por lo cual tuvieron que alquilar un local para utilizarlo como fábrica y depósito.

Un nuevo salto llego cuando asistieron a la exposición la BuonaEstetika (el principal evento de estética, belleza y salud) en 2016, cuando vendieron 42 espejos. Nuevamente, el lugar les quedó chico y entonces se mudaron al actual local de 144 metros cuadrados, contrataron a cuatro personas y compraron máquinas más grandes.

Según Delfín, la facturación de este año rondaría los $2 millones. Sin embargo, este número se multiplicaría a futuro ya que están cerca de venderle el 30% de la compañía a un inversor.

Gustavo J. Rodríguez - Ceibo Bicicletas

Edad: 38 años

Estudios: Profesor de educación física

Origen: Lanús

"El proyecto empezó por un accidente que tuve andando en bicicleta. El médico me dijo que no iba a poder andar por un tiempo, entonces me hice una reclinada con la que sí podía circular", cuenta Gustavo Javier Rodríguez, un profesor de educación física de 38 años de Lanús y fan de las bicicletas en todas sus formas.

Según él, en el país hay una carencia de modelos por lo que hace dos años empezó a producir bicicargos, es decir, bicicletas con las que se puede llevar mercadería y hacer repartos.

"Tenemos tres modelos y estamos sacando una bicicleta de carga trasera y triciclos tipo bike foods. Son procesos largos porque no hay un lugar donde aprender a hacerlas. Sí te podés bajar los planos de Internet, pero tenés que tener en cuenta las necesidades de los clientes y las normas de tránsito de acá, por ejemplo, el tamaño de las bicisendas", detalla Rodríguez.

Desde que comenzó con el proyecto, Rodríguez lleva producidos un total de quince bicicargos, que salen aproximadamente $ 23.000 cada uno. Con el aporte que recibió del Fondo Semilla pudo comprar nueva maquinaria y pasó de producir dos a cinco bicicletas por mes.

Según el profesor de educación física, la mejor propaganda son las bicis en la calle y los clientes conformes que se encargan de difundir las bondades de su producto a través del boca a boca.

"Si tuviera tiempo y capacidad financiera haría miles de modelos que acá no existen o salen caros: bicicletas de carrera, plegables y de touring. Estoy hablando de un desarrollo hecho en Lanús para exportar a países limítrofes. En América Latina no hay fábricas de bicicletas de carga. En cambio este tipo de propuestas sí existen en Europa, en países como Holanda y Dinamarca. Es un mercado grande que acá recién está naciendo y en el que hay poca competencia", señala el emprendedor de Lanús.

Javier Ignacio Tibi - Virtual Learning

Edad: 30 años

Estudios: Ingeniero en Sistemas

Origen: San Martín

No es lo mismo que en el colegio te cuenten sobre el 25 de mayo de 1810 que experimentarlo. El ingeniero en Sistemas Javier Ignacio Tibi, de 30 años y oriundo de San Martín, creó una aplicación educativa que permite que, con un casco de realidad virtual, los chicos tengan una experiencia inmersiva en la Revolución de Mayo o viajar al espacio.

"Yo estaba haciendo el curso de Emprending en el primer cuatrimestre de 2016 y había entrado con otra idea, pero durante las charlas decidí hacer algo con realidad virtual volcada a la educación. El objetivo era que, en vez de darles una notebook, los chicos pudieran recibir un casco y viajar al pasado para ver cómo fue el 25 de Mayo. Es decir: crear otra forma de enseñar. Todo surgió por una nota que leí que decía que cuatro de cada 10 personas no sabían qué había pasado el 25 de mayo", afirma Tibi, referente de Virtual Learning.

A fines del año pasado participó del Campus Party, en Tecnópolis, y luego se reunió con el director del Cabildo y ahora está a la búsqueda de un sponsor para poder montar un stand de su empresa en el histórico edificio ubicado frente a la Plaza de Mayo. Pero mientras eso sucede, también está pensando en otros usos de la realidad virtual vinculados a terapias para personas con autismo.

"Estoy haciendo una aplicación que anticipa situaciones de stress para personas con autismo. La idea es sincronizar el celular de la persona, que ve la realidad virtual, con una tablet que tiene un terapeuta que lo va guiando. Es un entrenamiento para ver las reacciones. Hice un video y estoy desarrollando la app que sincronizará la tablet con celular", explica.

En Virtual Learning, además de Tibi, en la actualidad trabajan otros dos ingenieros y, con la ayuda de los $250.000 del Fondo Semilla, pudieron adquirir los equipos y el hardware para desarrollar las aplicaciones.

Francisco Ugarte - Mi casa

Edad: 57 años

Estudios: Estudiante de Ingeniería Industrial

Origen: Quilmes

El mes pasado, la fundación cordobesa EcoInclusión, que fabrica ladrillos ecológicos con botellas de plástico recicladas, ganó en México la final regional del desafío Google.org.

Sin embargo, no son los únicos en la Argentina pensando en el desarrollo de un modelo de construcción alternativo: desde hace un año, el estudiante de Ingeniería Industrial de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, Francisco de Paula Ugarte Cuenca, tiene un emprendimiento similar en Quilmes.

"Hay un problema ecológico que tiene que ver con la disposición final. En las fábricas de cerveza hay toneladas de cebada que se tiran y con eso hacemos los ladrillos. También usamos restos de café expreso, yerba mate, ceniza, arcilla y residuos RSU. Tratamos de innovar utilizando lo ya disponible", explica Ugarte Cuenca.

Los ladrillos que hace el emprendedor quilmeño no tienen huella de carbono, son biselados, hidrófugos, ignífugos, se pegan con silicona y son teñidos, es decir que son del mismo color en todos sus lados con lo cual no hace falta pintarlos.

Además, los productos de Mi Casa son portantes, o sea que no hay que picar el ladrillo para poner caños de agua o cables porque viene vaciado en forma de agujero donde va la cañería.

Construir una vivienda de 60 metros cuadrados utilizando estos materiales demanda apenas tres o cuatro días y desde un punto de vista económico resulta un 40% más barato que los sistemas de construcción tradicional.

Con los $150.000 que obtuvo del Fondo Semilla, Ugarte Cuenca pudo acceder a la compra de las primeras máquinas artesanales que utiliza actualmente, aunque ya calificó para una ampliación del financiamiento con el objetivo de aumentar su producción una vez que reciba la certificación de dureza del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

Pablo Darío Durán - Ecoestufa

Edad: 42 años

Estudios: Ingeniero aeronáutico

Origen: José C. Paz

Utilizar la basura como energía es un objetivo que muchos persiguen alrededor del mundo con distintos fines, pero en el caso del ingeniero aeronaútico de 42 años, Pablo Darío Durán, su meta era social.

"Yo colaboro en una sociedad de fomento en el barrio Rincón de Tortuguitas y ahí cerca hay un comedor comunitario y la idea era hacerles una estufa porque en el invierno pasaban mucho frío. Entonces, a partir de garrafas y unos caños, construí una estufa de alto rendimiento que no hace humo y se alimenta de maderitas y basura", relata el creador de EcoEstufa.

La confección de la ecoestufa tuvo lugar en el marco de un taller en José C. Paz para que todos los presentes pudieran aprender a hacerlas, pero, por falta de tiempo, muchos se las empezaron a encargar directamente a Durán.

Hasta ahora la producción es artesanal, pero en EcoEstufa ya están trabajando en el desarrollo de un plan de negocios para la empresa que les permita aplicar a créditos semilla y poder montar una fábrica. Con distinciones del Invap y el Ministerio de Producción de la Nación, hoy hacen tres o cuatro estufas por semana y llevan 15 vendidas (salen $3500 cada una) y seis donadas.

"En Bariloche tuve el asesoramiento de ingenieros y estamos pensando en hacer estufas para el clima patagónico rediseñando el modelo actual", afirma Durán.

El emprendedor señala que también está viendo cómo instrumentar microcréditos para que familias humildes las puedan comprar ya que no consumen electricidad ni gas, sólo basura y cartones, lo que las vuelve una opción ideal.

Más allá de esto continúa haciendo talleres, algunos gratuitos y otros no, dependiendo de dónde se dictan, y, con lo que recauda, dona una ecoestufa de cada tres que hace a algún centro comunitario.

Fuente: lanacion.com.ar

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