23 de Mayo de 2018

Argentino encontró un negocio prestando a otros para invertir

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Afluenta es una fintech argentina que está en el negocio del microlending. En dos años ya lograron prestar 500 millones de pesos.

Los foros de inversores son un submundo extraño, comenta Florencia Pulla en una nota para infotechonology.com.

De Bitcoin o de papeles tradicionales, grupos de Facebook o de Telegram sirven como refugio para toda clase de preguntas.

Inversores experimentados dan cátedra a los recién llega dos sobre las mejores maneras de hacerse de capital para dar los primeros pasos sin arriesgar fondos propios.

Y es allí donde las fintech encuentran su momento bajo el sol: las recomendaciones ya no sonde agentes de Bolsa tradicionales sino que impera un “hágalo usted mismo” impulsado por las altas tasas de interés pero, a la vez, las cifras altas de inflación.

La matemática es muy fina y puede confundir a muchos: entre tasas para tomar deuda y porcentajes de ganancias también hay que contarlos que se llevan los bancos y las agencias en concepto de comisión.

Encontrar lamejor opción se vuelve una tarea diaria: hay que buscar en los recovecos de la internet y leer a medios especializados para entender por dónde caminar a paso firme.

Afluenta es de las favoritas en esos foros. Aunque técnicamente es una plataforma de Lending y no de Finanzas Personales, todo se mezcla cuando de microcréditos se trata.

Alejandro Cosentino (foto), su fundador y un viejo conocido del mundo financiero -fue VP de Producto para la región de American Express en los 90 y también un actor clave en el Banco Río antes de su venta al grupo Santander-, reconoce cierta sorpresa de que su plataforma haya ganado notoriedad entre los inversores buscando capital.

Como él explica, Afluenta es una plataforma de crowdlending orientada a créditos para el consumo y, en menor medida, para las Pyme que buscan capital para inversiones concretas, de corto alcance y rápido recupero (como, por ejemplo, mejorar su stock en momentos comerciales clave del año como Navidad o el Día de la Madre).

Ayer, Cosentino llegó a un nuevo récord que anunció por Twitter: lograron prestar US$ 500 M.

Y sin embargo, por su modelo de negocios se ha convertido en un player importante en el ecosistema financiero local en los seis años que lleva de vida.

Quizás tenga que ver con la manera no tradicional de esquivar la regla número uno de las fintech: “No tomarás depósitos”.

“Las instituciones financieras están reguladas por el Central porque siempre está el riesgo de morosidad y hay reglas estrictas para garantizarliquidez. El modelo de Afluenta es de un fideicomiso administrado no financiero y por eso estamos registrados en la CNV y no somos un banco. Es una especie de fondo: creamos la estructura para que se administre según el apetito de riesgo de cada inversor”, explica.

Como funciona como un fideicomiso, el capital a invertir se acumula y, al prestarlo, se divide en muchas partes, bajando así el riesgo que viene de prestarle a un segmento relegado por los bancos, demora más alta.

“Con $5.000 podés estar prestándole a 100 personas distintas. Cuando ves que 11.000 clientes tienen un portfolio atomizado en 2 millones de partes, el riesgo baja”, detalla.

Afluenta juega justo en la frontera entre los bancos y las fintech porque no funciona meramente como intermediario tecnológico sino administrando fondos de terceros, por lo que cobra un fee de 2 por ciento sobre el inversor y de 3 al 10 por ciento sobre el tomador de créditos.

“No es lo mismo que tomar depósitos”, defiende Cosentino que puso US$ 300.000 de sus ahorros para fundar la empresa.

“Ellos tienen que someterse a regulación del Central y nosotros de la CNV porque la que toma la decisión de inversión acá es la gente. Lo que pasa es que los bancos se durmieron con su negocio y ahora buscan regular a las fintech. Competir es sano; si la gente te elige es un premio”, concluyó.

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