15 de Noviembre de 2018

Seis emprendimientos innovadores y sustentables ganaron el premio NAVES 2018

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Es la competencia de planes de negocios y empresas en marcha que financia el Banco Macro. En esta edición se presentaron más de 800 proyectos de todo el país. Entre los ganadores hay proyectos de biotecnología, energías renovables e impacto social.

La firma Hongos del Valle con su desarrollo de un biomaterial para embalajes a partir de desechos agrícolas, junto al emprendimiento Ecomanos –que fabrica estufas ecológicas de alta eficiencia– y la ONG Saun, obtuvieron respectivamente el primer puesto en las categorías “Nuevo proyecto”, “Empresa Naciente” e “Idea de Negocio”, del premio Naves 2018.

También resultaron ganadores, en el segundo puesto, Cro-Vet, la unidad de Investigación Veterinaria del laboratorio biotecnológico entrerriano Dominguez Lab; la firma de energías renovables Lader Energy Solar2Build; y el proyecto BePack plantable, que desarrolla packaging que se puede compostar o hacer germinar.

El concurso NAVES de ideas de negocios y nuevos emprendimientos se realiza desde 1999 y es financiado desde hace cuatro años por el Banco Macro.

En esta última edición, recibió 800 proyectos de negocios de todo el país, de los cuales, en sucesivas instancias a lo largo del año, se seleccionaron 14 finalistas.

Y el jueves 4 de octubre fueron elegidos los seis ganadores (tres primeros puestos y tres segundos) de cada categoría, en una ceremonia que se llevó a cabo en el campus del IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral, en la localidad bonaerense de Pilar.

Creada por la bióloga Ayelén Malgraf en la localidad de Cerrillos, a 16 kilómetros de la ciudad de Salta, la firma Hongos del Valle surgió como un emprendimiento de cultivo de hongos comestibles, al que luego se sumó una veta turística con la organización de visitas guiadas y degustación.

Hace dos años, al ver la cantidad de residuos agrícolas que se generan, Malgraf comenzó a investigar junto a su esposo los posibles usos de estos materiales de desecho, a partir de su tratamiento con un tipo de hongo no comestible, pero con un proceso similar al que ya hacían.

Así surgió una nueva unidad de negocios dedicada al desarrollo de este biomaterial, que “está en etapa avanzada y podría reemplazar al telgopor que se utiliza en los embalajes, con la ventaja de que no contamina y es además biodegradable”, aseguró Ayelén, emocionada tras obtener el primer puesto de la competencia NAVES en la categoría Nuevo Proyecto de Empresa en Marcha.

El viaje a Israel que incluye el premio les permitirá “asesorarnos tecnológicamente para mejorar el producto, contactarnos con posibles inversores y abrir nuevos mercados, ya que este es un desarrollo que se puede exportar a todo el mundo”, destacó la emprendedora.

Del conurbano al polo de innovación de Israel

Pablo Durán estudió ingeniería aeronáutica e industrial y Marcos Cangelosi está estudiando Ciencias Ambientales. Los fundadores de EcoManos se conocieron en un taller de huerta en la sociedad de fomento de Tortuguitas, donde vieron de primera mano las necesidades por las que pasan los comedores infantiles y hogares de la zona, sin posibilidad de calefaccionarse en invierno por la falta de gas natural y el alto precio de la electricidad y las garrafas.

Ese fue el germen de la Eco-estufa, un dispositivo fabricado a partir de metales de descarte, y cuya combustión se realiza a partir de biomasa, compuesta por desechos orgánicos como maderas, hojas secas y cartones.

“Utilizando materiales recuperados y residuos, creamos esta estufa que además sirve para cocinar y calentar agua para bañarse”, comentaron los socios, quienes con este desarrollo ganaron el primer premio en la categoría Empresa Naciente.

Además de ser económica y sustentable (no produce humo ni genera emisiones de CO2), la eco-estufa “tiene una altísima eficiencia, con un rendimiento de 82%: cuatro veces más que una salamandra (20%) y casi el doble de tiro balanceado (45%).

Estas mediciones de eficiencia se hicieron en los laboratorios de Invap. Junto a la fundación de esta empresa tecnológica rionegrina y el BID, los emprendedores están llevando a cabo talleres de autofabricación de las estufas en Bariloche.

“Tenemos un modelo comercial de estufas que fabricamos nosotros a pedido, y un modelo social para la autoconstrucción. Con su compra, nuestros clientes financian los talleres de armado de las Eco-estufas, y a partir de esto generamos empleo y damos a las familias herramientas para lograr soluciones”, señalaron los emprendedores. “Nuestra misión es que ninguna familia pase frío”, agregaron.

Una red para ayudar a otros

Saún es una plataforma que “conecta, inspira y acompaña a quienes tienen iniciativas para ayudar a otros”, fundada por Gonzalo Erize, Tomás Méndez Trongé y Federico Peiretti. Su nombre es un homenaje a un chico de Laos, a quien Gonzalo le salvó la vida al lograr que fuera atendido y operado de una obstrucción intestinal.

Todo había empezado como un viaje de aventuras por Oriente, y de pronto, toparse con Saún, su sonrisa triste y una panza gigante que le impedía jugar al fútbol en la calle con sus amigos.

Gonzalo se propuso ayudarlo. Y casi mágicamente, contactando gente a través de las redes y armando una campaña de crowdfunding (financiamiento colectivo) logró trasladar al chico desde un pueblo olvidado en Laos hasta la capital de Tailandia, donde fue intervenido. Gracias a eso hoy lleva una vida normal.

Esta experiencia lo alentó a crear Saun.Life, una suerte de red social para “gente que quiere ayudar a otros”, y que además de su fase virtual, promueve la formación de grupos de encuentro que se reúnen mensualmente para compartir herramientas y contactos. Con este proyecto, Erize y sus socios obtuvieron el primer puesto en la categoría “Ideas de Negocio”.

Comunidad de emprendedores

En esta última edición de Naves, se presentaron proyectos de 11 provincias, transformándola en “una competencia federal”, describió Milagro Medrano, gerente de Relaciones Institucionales del Banco Macro.

“Nuestra apuesta es impulsar la creación de emprendimientos en todo el país, ya que el 80% de las sucursales están en el interior y por eso tenemos capacidad de entender y ayudar a las economías regionales”, sostuvo. “La idea es que estos emprendimientos se transformen en Pymes, que son las mayores generadoras de empleo”, destacó.

La jornada de premiación, que había comenzado con el pitcheo (presentaciones breves de los planes de negocios) de los 14 proyectos finalistas de diversos rubros como medicina veterinaria, gastronomía, agro, movilidad sustentable, salud y construcción, concluyó tras la deliberación de un jurado compuesto por académicos, emprendedores y expertos, en una ceremonia conducida por Julián Weich.

Además de la entrega de premios, se realizó un panel conducido por Silvia de Torres Carbonell, directora del Centro de Entrepreneurship del IAE, quien dialogó con Daniel Salomón, creador de la plataforma de compras colectivas Comprandoengrupo.net y con Matías Fernández Moores, co-fundador de la marca de diseño Vaca Valiente; sobre las oportunidades, desafíos y obstáculos que enfrentaron en sus carreras emprendedoras.

Asimismo, Banco Macro otorgó a cinco de los finalistas, el acceso a una línea de crédito de $100.000 a un año de plazo y tasas preferenciales para financiar estos proyectos.

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