15 de Diciembre de 2018

Cinco factores condicionan los acuerdos por el precio del petróleo

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La OPEP se reúne en Viena y busca fijar posición sobre el futuro del mercado. Arabia Saudita, EE.UU. y Rusia sostienen una difícil disputa geopolítica.

Los precios del petróleo subieron abruptamente el lunes cuando la tregua en la guerra comercial entre Estados Unidos y China alivió los temores sobre la economía mundial y creció la especulación de que la OPEP y sus aliados acordarían un recorte de la producción durante la cumbre en Viena que comienza hoy.

El rebote del precio del crudo llega después de un retroceso de casi 30% registrado desde principios de octubre. La inminente perspectiva de una posible sobreoferta en el mercado mundial de petróleo hace que este encuentro de los 15 miembros de la OPEP, incluyendo Arabia Saudita y Kuwait, y de los aliados externos al grupo, como Rusia, sea el más intensamente esperado desde 2016.

Mientras los ministros se preparan para sus reuniones de mañana y del viernes para decidir si disminuir la producción para apuntalar el mercado, éstos son los temas clave que tienen en cuenta.

1. El consenso

El consenso es que de la cumbre en Viena surgirá un acuerdo para bajar la producción que de alguna manera apunta a evitar un mayor descenso de los precios.

Queda menos claro cuál será el tamaño del recorte, dado que el cerebro la OPEP, Arabia Saudita, recibe presiones del presidente de Estados Unidos Donald Trump -un aliado político clave- para que mantenga elevada la producción y bajos los precios.

La mayoría de los operadores y analistas estima que se necesita una reducción superior a 1,4 millones de barriles diarios para elevar significativamente los valores del crudo.

Sin embargo, pocos están seguros de que la OPEP llegue tan lejos, y sugieren que el tamaño de la reducción quizás ni siquiera se anuncie claramente para no contrariar a Estados Unidos.

Un compromiso en el que se acordara restringir la oferta pero sin comunicarlo explícitamente "sin duda provocaría una mayor venta masiva" , dijo Amrita Sen de la consultora Energy Aspects.

Según ella, sería aún peor no cerrar ningún tipo de acuerdo, lo que significaría "un precio mucho más bajo del petróleo", con el crudo Brent acercándose a los u$s 50 el barril.

2. Recuerdos de 2014

A primera vista, los productores de la OPEP se encuentran en un aprieto similar a 2014, año en que el petróleo empezó su pronunciada caída desde los u$s 100 el barril debido a que la oferta alimentada por la creciente producción proveniente de la industria del shale estadounidense había comenzado a superar la demanda.

La producción norteamericana está subiendo otra vez porque ahora la industria es más eficiente y el último período de precios relativamente elevados aumentó la confianza en el sector, y se calcula que la producción alcanzará los 11,7 millones b/d en 2019 o más de 12% de la oferta global.

Pero hay diferencias que ayudarán a darle forma al resultado de esta reunión. En contraposición con 2014, la OPEP probablemente no eleve aún más la producción con el objetivo de ahogar el suministro rival.

"Siguen frescos los recuerdos de fines de 2014, cuando la OPEP no logró bajar la producción y los precios del Brent cayeron en picada", dijo Giavonni Staunovo, analista de commodities en UBS Wealth Management.

La decisión de no disminuir la producción en 2014 dejó dos lecciones al cartel, agregó: "Primero, que el petróleo no convencional de Estados Unidos llegó para quedarse; y segundo, que para el grupo es muy costoso depender de los precios del petróleo para reequilibrar el mercado.

La capacidad productiva ociosa de los países de la OPEP es lejos muy inferior a años anteriores.

3. La disyuntiva saudita

Arabia Saudita enfrenta un dilema: bajar la producción y provocar la ira de Trump, que está decidido a mantener bajos los precios de la nafta para los consumidores estadounidenses, o sostener la producción y correr el riesgo de que caiga más el valor del petróleo, lo que sería perjudicial para las finanzas del reino.

La OPEP se reúne después de tensos meses en la relaciones entre Arabia Saudita y Estados Unidos, que este verano boreal exigió al reino subir la producción para compensar cualquier disminución de la oferta global vinculada a las sanciones norteamericanas contra Irán.

Sin embargo, como parte de las sanciones, la administración Trump emitió dispensas para los compradores de petróleo iraní, lo que deja más crudo en el mercado de lo esperado.

Khalid al-Falih, ministro de Energía de Arabia Saudita, señaló que podrían necesitarse recortes de al menos 1 millón b/d.

Sin embargo, allegados a la política de petróleo del reino sostienen que la necesidad de que el príncipe heredero Mohammed bin Salman cuente con el respaldo de EE.UU. por el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi podría hacer que la decisión no esté basada en cuestiones de oferta y demanda.

4. Rusia

Cualquiera sea la decisión que quiera tomar Arabia Saudita, el apoyo de Rusia socio del reino en la alianza petrolera de los últimos dos años es clave. Rusia promocionó el éxito de la alianza que comenzó con un acuerdo para reducir la oferta en 2016 y se muestra a favor de otro recorte.

"Sí, acordamos prolongar nuestros pactos", dijo el presidente de Rusia Vladimir Putin en la cumbre del G20 en Buenos Aires. "Pero no hay un acuerdo final sobre los volúmenes".

Los productores locales de Rusia quieren bombear a toda máquina, si bien la necesidad de mantener la alianza petrolera con Arabia Saudita podría torcerle el brazo a Moscú.

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Alexander Novak, el ministro de Energía ruso, dijo a la agencia de noticias estatal Tass que "la actual banda de precios es cómoda" pero agregó que las compañías petroleras del país podrían alterar su producción.

Eso podría significar un pequeño recorte por parte de Rusia menor a u$s 300.000 b/d o que Moscú congele los niveles de producción en el nivel de noviembre, dijo Andrey Polishchuk, analista de Raiffeisen Bank.

"Un precio más alto sería más beneficioso para las compañías petroleras rusas que la posibilidad ilimitada de elevar la producción", dijo.

5. Distribuir los recortes

Una posible manera que tiene Arabia Saudita de aplacar a EE.UU. es manteniendo su propia producción lo más elevada posible mientras al mismo tiempo se asegura de que otros países de la OPEP produzcan menos.

El reino probablemente presione a Nigeria y Libia, productores que quedaron afuera del último acuerdo de oferta porque sus economías todavía se estaban recuperando de crisis políticas y de seguridad en sus propios países.

La producción de Libia se duplicó en los últimos meses a 1,3 millones b/d mientras que Nigeria mantuvo su nivel más cercano a 1,8 millones b/d.

Mientras tanto, los delegados de la OPEP sostienen que Irak, que reanudó las exportaciones desde la disputada región de Kirkuk, probablemente quiera seguir elevando la producción.

Fuente: Anjli Raval / Financial Times

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