10 de Diciembre de 2018

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Estados Unidos analiza la imposición de aranceles a la importación de autos

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La medida no afectará a México y Canadá con quienes firmó un nuevo acuerdo de libre comercio. Los mayores perjudicados serían Japón y varios países de la UE.

El gobierno de Estados Unidos está a punto de tomar una decisión sobre si clasificar a los automóviles importados y repuestos de automóvil como una amenaza para la seguridad nacional, allanando el camino para imponer aranceles a esos bienes y anunciando una nueva escalada en el proteccionismo estadounidense contra aliados clave.

Los principales asesores de comercio internacional de Donald Trump se reunirán el próximo martes para revisar los hallazgos de una investigación del departamento de comercio que comenzó en marzo para evaluar el peligro que representan los vehículos y repuestos importados para EE,UU,, dijo un funcionario cercano al asunto.

Aunque el resultado aún es incierto, los diplomáticos de alto rango y los cabilderos empresariales en Washington dijeron que temían que Trump estaba decidido a seguir adelante con los gravámenes amenazados, a pesar de que algunos miembros de su personal se sentían inquietos al respecto.

A principios de este año, la UE y Japón que serían los más perjudicados parecían haber esquivado los aranceles después de alcanzar acuerdos preliminares para iniciar negociaciones comerciales con Washington. Pero las tensiones comerciales entre Washington y Bruselas, en particular, aumentaron considerablemente en el último mes.

"Hace un par de semanas podíamos decir que esta amenaza se había desvanecido. Parecía que todo iba por buen camino. Pero ahora no parece ser así", dijo un lobbysta que sigue de cerca las conversaciones.

Se espera que el tema de los aranceles estadounidenses a los automóviles y autopartes extranjeras ocupará un lugar central en las conversaciones del miércoles entre Cecilia Malmstrom, la comisionada de comercio de la UE, y Robert Lighthizer, el representante comercial de EE.UU. en Washington.

Las dos partes trabajaron para armonizar los estándares regulatorios, pero el progreso se detendría si EE.UU. sigue adelante con su plan de aumentar los aranceles, dijo un diplomático.

Este año, EE.UU. ya provocaron la ira de aliados clave, incluyendo a Canadá y México, así como a la UE y Japón, al imponer aranceles a los metales importados, como el aluminio y el acero, también por motivos de seguridad nacional. Muchos ex funcionarios y lobbystas dijeron que hay menos motivos para hacer lo mismo con los automóviles y autopartes.

El año pasado, EE.UU. importó 8.27 millones de automóviles y camionetas livianas, por un valor de u$s 191.700 millones.

Las mayores fuentes de automóviles importados a EE.UU. fueron Canadá y México, pero como parte de su acuerdo para modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ahora denominado USMCA, se les garantizó una exención de posibles aranceles de seguridad nacional siempre y cuando sus exportaciones permanezcan debajo de un cierto umbral.

Esto deja a Alemania, Japón, el Reino Unido e Italia como los principales blancos de un posible movimiento para imponer aranceles a automóviles extranjeros y repuestos.

Las noticias de la reunión de la Casa Blanca fueron reportadas por primera vez por Bloomberg. Si el informe dice que las importaciones de autos y autopartes amenazan la seguridad estadounidense, el presidente tiene hasta 90 días para considerar los aranceles, aunque podría avanzar más rápidamente para implementarlas.

Los fabricantes estadounidenses y muchos otros en el país han dicho que se oponen a los aranceles en el sector automotriz, por temor a que esto pueda llevar a mayores costos y precios. Pero el United Auto Workers, un sindicato, ha sido una rara voz doméstica de apoyo a la investigación del departamento de comercio.

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Si se imponen los aranceles, también afectarían a las importaciones de repuestos de China, abriendo un nuevo frente en el conflicto económico que ya está causando estragos en las relaciones entre Washington y Beijing.

El movimiento corre el riesgo de socavar los propios esfuerzos de Washington para montar un frente unido con la Unión Europea y Japón en contra de China.

Las nuevas tensiones comerciales entre la UE y EE.UU. se expusieron por primera vez después de que Wilbur Ross, secretario de comercio, visitó Bruselas el mes pasado y se quejó de que la UE no estaba cumpliendo con sus compromisos en virtud del acuerdo alcanzado por Trump y Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, en julio.

EE.UU. exige que cualquier acuerdo le permita un mayor acceso a los mercados agrícolas de la UE, una demanda que ha resistido la UE. El martes, Trump incluso atacó a Emmanuel Macron, el presidente francés, en una serie de tweets, incluyendo uno en el que se quejaba de que el comercio de vino entre los dos países era injusto.

Fuente: James Politi / Financial Times

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