22 de Junio de 2018

Por más importaciones el déficit externo creció un 9 por ciento

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El rojo de las cuentas externas seguiría creciendo este año. Vuelve a la economía dependiente del crédito. Si éste se encarece, podría frenar el crecimiento.

El déficit de cuenta corriente superó los u$s 17.000 millones en 2017, según los datos publicados en el balance cambiario del Banco Central (BCRA).

Es la cifra más grande desde el leve superávit obtenido en el año 2012 y un aumento del 9,5% respecto al año 2016.

El déficit externo, financiado con creces por deuda que toma más que nada el sector público, es uno de los principales riesgos latentes que acompañan el plan económico de Cambiemos, cuenta Matías Barbería en un reporte para cronista.com.

Un empeoramiento en las condiciones de los mercados de deuda a nivel global podría golpear fuerte al dólar y a la actividad económica.

El BCRA publicó los datos de diciembre de su Informe de la Evolución del Mercado Único y Libre de Cambios y Balance Cambiario.

Los datos muestran que las cuentas externas cerraron con un leve superávit en materia de intercambio de bienes (u$s 220 millones de superávit entre exportaciones e importaciones) y un déficit en materia de servicios de $891 millones, que lleva a 68 meses el acumulado de saldos en rojo en este rubro.

Los servicios, con los gastos en el exterior por turismo a la cabeza, explican la mayor parte del rojo durante todo el año. Mientras que el intercambio de bienes arrojó un saldo positivo de u$s 4028 millones, el de servicios cerró con un rojo de u$s 10.847 millones.

Pero aunque el peso de los números rojos recaiga sobre el turismo, la variación más importante se da por el aumento de importaciones que supera al de las exportaciones.

Las exportaciones se mantuvieron prácticamente estables, mientras que los pagos de importaciones crecieron, lo que implica una caída balance de bienes, el año pasado el saldo positivo había sido de u$s 8093 millones. El déficit de servicios muestra sólo un leve avance.

"Lo que te muestra el saldo negativo de cuenta corriente es que estás consumiendo más de lo que producís, entre ellos bienes, y eso desahorra a la economía en su conjunto", dijo Gabriel Zelpo de Elypsis.

"Y el que desahorra es el sector público, es el eje mismo de la política económica gradualista, mantener un descenso gradual del déficit fiscal, financiado con deuda", dijo.

El déficit de las cuentas externas no es algo nuevo ni exclusivo de este Gobierno. Se mantienen en rojo desde 2013 a esta parte el cepo no alcanzó para revertirlo, pero la cifra de este año es la más alta desde entonces y, con las perspectivas de crecimiento económico previstas para este año, la expectativa es que en el futuro siga creciendo.

El déficit externo es pro cíclico, dicen los economistas, lo que quiere decir que el crecimiento económico tiende a ensancharlo y no a achicarlo, porque una economía que crece consume e invierte, bienes de consumo y de capital que en buena medida son importados.

Además, el dólar que todavía se mantiene barato a ojos de los consumidores hace que las compras en el exterior y los viajes o ambas: los viajes de compras a países limítrofes se mantengan en un boom.

Para Elypsis, el año que viene el déficit de cuenta corriente de este año camina en dirección a los u$s 24.000 millones.

La encuesta FocusEconomics Consensus Forecast-LatinFocus publicada esta semana muestra que el mercado estima que en 2018 llegue al 4,7% del PBI y lo mismo en 2019 (claro que con crecimiento económico, con lo cual medido en dólares crecería) como resultado de un balance comercial que sería negativo en 8 puntos del PBI este año y en 9,1 en 2019.

Un país puede mantener un déficit de cuenta corriente muchos años sin problemas. Lo que acumula es deuda. Y la condición para seguir haciéndolo es que haya disponibilidad de financiamiento barato a nivel global. Si la liquidez se cortara en seco la economía caería en recesión casi de inmediato. Lo llaman sudden stop.

"Nadie ve eso, un corte a cero del financiamiento, para eso hace falta un Lehman Brothers y eso no se puede predecir", dijo Federico Muñoz, titular del estudio que lleva su nombre.

"Lo que estamos viendo es que la referencia de tasa de libre riesgo internacional que tomamos, la tasa a 10 años de Estados Unidos, está en 2,60% y subiendo gradualmente. El tema es que a medida que suba esta tasa de riesgo es que crezca el costo de financiamiento, lo esperable es que si se restringe la liquidez el spread crezca", agregó.

"Si cerramos el año con una tasa a 10 años de EE.UU. al 3% no creo que estemos en problemas, ahora si sube más, el crédito empieza a restringirse y eso te puede golpear el tipo de cam-bio", concluyó.

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