22 de Junio de 2018

Los mercados deben considerar cinco escenarios fuera de consenso para 2018

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Los títulos del Tesoro norteamericano, el valor del dólar, la renegociación del Nafta y las economías de Estados Unidos y de China enfrentan cierta incertidumbre.

Los mercados arrancaron el año con las acciones prolongando su ritmo de avance récord, mientras que los títulos del Tesoro norteamericano y el dólar se ven presionados.

Sin embargo, pese a esos acontecimientos, vale la pena considerar cinco escenarios fuera del consenso que podrían surgir en 2018.

1. Caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro. La mayoría de los analistas espera que los rendimientos de los bonos del gobierno norteamericano suban y que los títulos a 10 años terminen 2018 a 2,9%.

Algunos piensan que eso es conformismo, dada la solidez de la economía y los planes de la Reserva Federal de subir las tasas tres veces.

Además, la rebaja de impuestos financiada con deuda implica que los inversores tendrán que absorber títulos del Tesoro por u$s 1 billón en 2018, dos veces la suma del año pasado, según Torsten Slok del Deutsche Bank.

Pero quizás los analistas aún subestimen las poderosas fuerzas globales que mantuvieron contenida la inflación en los últimos años. Y, como aseguró Mike Gitlin, director de renta fija en Capital Group, "estamos más cerca del fin de este ciclo económico que del principio".

Por lo tanto, está lejos de ser inconcebible que los rendimientos de los títulos del Tesoro caigan para fin de año, lo que colocará en una posición desfavorable a los gestores de fondos y intensificará la angustia de los fondos de pensión.

2. El dólar recupera su empuje.

El dólar empezó el año a la defensiva y se espera que se mantenga ahí, especialmente contra el euro.

Los estrategas predicen que el euro terminará 2018 a u$s 1,22 prácticamente en su nivel actual si bien los derivados indican que los inversores creen que el euro trepará otro 3% contra el dólar a u$s 1,26.

Pero si el Banco Central Europeo inesperadamente extiende su programa de flexibilidad cuantitativa (en inglés quantitative easing), incluso mientras la Fed desafía las expectativas del mercado y eleva tres veces o más las tasas de interés este año, el dólar podría iniciar un regreso.

El posicionamiento de los inversores en cuanto al dólar es bajista, lo que significa que no se necesitaría mucho para provocar una recuperación.

Una moneda norteamericana más fuerte representaría un viento en contra para los mercados emergentes, pero más que nada para el mercado de acciones estadounidense.

El dólar débil ha sido un gran impulso para las ganancias que generan en el extranjero las compañías que componen en S&P 500, y un alza de la moneda podría hacer que las elevadas valuaciones sean mucho menos defendibles.

3. EE.UU. disfruta de un auge económico.

Esa sería una sorpresa positiva, pero podría eventualmente ser perjudicial. La economía norteamericana creció 3,2% anualizado en el tercer trimestre, y eso fue anterior al fuerte recorte de impuestos.

La mayoría de los analistas aún son escépticos en cuanto a que el ritmo de expansión pueda mantenerse por encima del 3% aún con el recorte fiscal. La estimación promedio de 89 economistas consultados por Bloomberg es de 2,6% para 2018.

Sin embargo, no hay precedentes de un estímulo fiscal aplicado en un momento en que la economía se encuentra en tan buen estado, y es posible que combinado con la creciente vitalidad en las familias y las empresas, la economía norteamericana atraviese un buen auge a la antigua.

Pero eso podría eventualmente ser una mala noticia para los mercados. La inflación superior a 3% históricamente demostró ser un "interruptor" para las acciones y los bonos, con pérdidas que se empiezan a poner serias por encima de esa marca, según Jim Paulsen de Leuthold Group.

Aunque la inflación se mantenga inmóvil, la Fed podría decidir un ajuste más agresivo y eliminar la ayuda de tasas bajas que recibieron los mercados.

4. La economía de China chisporrotea otra vez

El año pasado China estabilizó su barco económico, y lo que quizás sea más importante, el atracón de crédito estaría disminuyendo. JPMorgan incluso calcula que el ratio deuda/PBI de China cayó por primera vez en seis años en el segundo trimestre de 2017.

Sin embargo, muchos de los pesimistas no se inmutan, y los esfuerzos regulatorios para tomar medidas contra partes de la enorme y enmarañada banca en la sombra provocaron en diciembre un período de nerviosismo en los mercados.

Si eso escala a un esfuerzo más concertado que agobia el crecimiento, podría debilitar la recuperación económica global que en 2017 apuntaló a los mercados, y volver a crear el tipo de temor que derivó en la última corrección global a principios de 2016.

Incluso el director del ente regulador bancario de China advirtió esta semana que un acontecimiento cual "cisne negro" podría amenazar la estabilidad financiera del país.

"Debemos concentrarnos en bajar el ratio de deuda de las compañías, restringir el apalancamiento de las familias, controlar de manera estricta los productos del sector financiero, seguir desmantelando la banca en la sombra," dijo Guo Shuqing a un diario estatal.

5. Guerras comerciales de Trump

Hasta ahora, la retórica de la administración de Trump en cuanto al comercio sigue siendo fanfarronería, pero el estratega de inversiones jefe Richard Turnill cree que ése es el mayor peligro que enfrentan los mercados.

Se da por sentado que EE.UU. finalmente evitará abandonar el Nafta, o intensificar las tensiones comerciales con China. Esa es una de las prin cipales razones por las cuales los mercados emergentes desafiaron las expectativas el año pasado.

Si bien Turnill no espera una guerra comercial, el peligro de que haya una es real, enfatizó. "Estamos más preocupados por el potencial enfoque proteccionista que puede asumir Estados Unidos en cuanto al comercio", escribió en un reciente artículo.

Fuente: Financial Times / Robin Wigglesworth

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