12 de Noviembre de 2018

A nivel global los inversores están sufriendo un octubre espantoso

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Una compleja combinación de factores, como la preocupación por el crecimiento y las mayores tensiones comerciales, inquieta a los mercados

Los mercados globales tuvieron un horrible octubre. El derrumbe del martes llevó la caída del índice FTSE All-World este mes a 7,3%, su peor desempeño desde el pico de la crisis de la eurozona en 2012.

De las 3211 compañías que componen el índice global de acciones, casi una tercera parte perdió más de 20% de su valor este año en términos de dólar. Bastante más de la mitad está al menos 10% abajo, y al martes, apenas 853 todavía se mantenían en territorio positivo en 2018.

El sufrimiento de los inversores es generalizado. De las principales clases de activos, las únicas que no cayeron este año son las acciones de las grandes compañías estadounidenses y los bonos basura norteamericanos.

Excepto esas dos clases, los inversores registraron pérdidas en casi todos los rincones de los mercados financieros en 2018.

Esta evolución se debe a una compleja combinación de factores que inquieta a los inversores.

Crecimiento global

Octubre quizás haya empezado con los inversores preocupados por el alza de las tasas de interés estadounidenses y el aumento de los rendimientos de los bonos, pero a medida que el mes llega a su fin lo que principalmente les preocupa es el crecimiento a la antigua.

El indicador de Global Economic Surprise Index del Citi —que mide con qué frecuencia los datos llegan mejor o peor de lo esperado— está en territorio negativo desde abril. Es el período por debajo de cero más largo en cuatro años.

Las señales de que el impulso económico se desacelera llevaron al Fondo Monetario Internacional (FMI) a reducir en 0,2 puntos porcentuales sus pronósticos de crecimiento global para 2018 y 2019, a 3,7% en ambos años.

Los mercados están indicando que la ralentización quizás sea aún más severa. El sector global de materiales cayó más de 20% de su pico de enero, la típica definición de un mercado bajista. Otros rincones del mercado de valores cíclicos y sensibles al crecimiento, como los administradores de activos, también sufrieron pronunciadas caídas.

China

Si bien la economía europea algo se detuvo, hoy la mayor causal del temor por el menor crecimiento global es China. La economía china se ha desacelerado gradualmente desde 2014, mientras las autoridades intentan diseñar un aterrizaje suave después de un largo estirón impulsado por la deuda y la construcción, y un giro hacia un modelo más vinculado al mayor consumo.

Pero Beijing informó la semana pasada que el ritmo de la expansión económica disminuyó a 6,5% en el tercer trimestre, menos de lo previsto y la lectura más baja desde el piso de la poscrisis 2009.

Junto con el impacto de la guerra comercial con EE.UU., ese menor crecimiento provocó un descenso de 21% del índice de acciones líderes de China continental CSI 300, y el indicador de referencia Hang Seng de Hong Kong bajó 15,3%.

El yuan retrocedió cerca de 10% contra la divisa estadounidense, y otra vez está cerca de 7 yuanes por dólar, nivel que no se veía desde principios de 2008.

Italia

Los inversores reflexionan sobre el creciente enfrentamiento entre el gobierno italiano y la UE sobre el gasto público, hecho que recuerda cada vez más la crisis de la deuda griega.

La alianza populista que gobierna la tercera economía más grande de la eurozona —y su miembro más endeudado— tomó una postura abiertamente euroescéptica y planea subir el gasto público en un momento en que la Comisión Europea sostiene que debe bajarlo.

Las agencias calificadoras de crédito dieron a conocer su desaprobación y los precios de los bonos italianos caen, lo que crea un desafío para los bancos de Italia, que son los mayores tenedores de deuda soberana. La baja de los precios de los bonos se filtra a las hojas de balance de los bancos y vuelve al mercado de bonos en un círculo vicioso.

Algunos analistas estiman que el rendimiento de 4% sobre el bono a diez años es el umbral crítico por encima del cual la deuda de Italia se vuelve insostenible desde la perspectiva fiscal. Actualmente se está negociando a cerca de 3,59%, después de saltar otros 10 puntos básicos el martes.

Roma dijo que tomará medidas de algún tipo si el spread de los bonos a diez años sobre los bonos alemanes llega a 400 puntos básicos. Actualmente está en 318 puntos básicos.

Ganancias corporativas en Estados Unidos

A diferencia del resto del mundo, la economía norteamericana aún se mantiene en buen estado. Sin embargo, a los inversores les empieza a preocupar que el crecimiento de las ganancias en las empresas registrado a principios de año haya llegado a su máximo, dados los mayores costos salariales, elevados pagos de intereses y alza en los precios de los materiales.

El impacto del recorte de impuestos de 2018 hará que los resultados de este año sean muy difíciles de superar en 2019.

Tensiones comerciales

EE.UU. puede haber sellado un nuevo acuerdo comercial con México y Canadá en reemplazo del Nafta tan denostado por el presidente Donald Trump, pero Washington sigue enfrentado a China, desde que impuso aranceles por u$s 250.000 millones a la mercadería china y exige cambios significativos en la política económica del país.

Después de ocasionales indicios de distensión, el embrollo parece haber llegado a un impasse. Si no hay avances en las próximas semanas, se espera que la administración Trump introduzca aranceles por otros u$s 200.000 millones, quizás sobre todas las importaciones chinas.

Eso podría golpear ambos mercados, tanto el chino como el estadounidense y afectar a muchas compañías europeas que forman parte de las cadenas de abastecimiento globales.

Alza de las tasas de interés

Los bonos se recuperaron el martes mientras la agitación del mercado de valores condujo a los inversores hacia la relativa seguridad que ofrecen las deudas soberanas de alta calificación, como los bonos estadounidenses, los alemanes y los británicos. Sin embargo, los inversores siguen en ascuas en cuanto al impacto que tendrán las mayores tasas de interés sobre los mercados de renta fija y de acciones.

Se espera que la Reserva Federal en diciembre suba las tasas por cuarta vez este año, y la entidad está achicando lento pero seguro su hoja de balance, que está repleta de bonos adquiridos mientras combatía la crisis financiera.

El Banco Central Europeo planea poner fin a sus propias compras de bonos a fines de este año, y hasta el Banco de Japón está levantando el pie del pedal monetario.

El efecto neto de esto es lo que los inversores llaman "endurecimiento cuantitativo", un enorme cambio del clima monetario global que existía desde la crisis financiera, algo que algunos temen que sea de mal agüero para los mercados en 2019.

Fuente: Robin Wigglesworth, Nicole Bullock y Kate Allen / Financial Times

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