17 de Noviembre de 2018

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Minimalismo laboral: seis maneras de hacer más con menos en el trabajo

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Por Faisal Hoque. Productividad-Capacidad de adaptación: qué hábitos pueden ayudar a un ejecutivo a transformarse y progresar en una organización aun cuando falten recursos.

No importa lo grandes que sean las ambiciones o la eficiencia que se logra en el trabajo, hasta los planes mejor armados se vienen abajo cuando faltan recursos. Pero eso no significa que un ejecutivo esté condenado a ser mucho menos productivo cuando tiene menos con que trabajar.

Tanto se trate de un ejecutivo de una gran compañía como de un pequeño empresario, siempre habrá intereses en conflicto, recursos limitados y faltarán horas en el día. Pero lo que importa es lo que se elija hacer con esas horas. A continuación, una serie de técnicas simples para seguir siendo productivo a pesar de no contar con recursos.

1- Ser selectivo con las tareas

Traducción: decir no. Tratar de ejecutar demasiadas cosas a la vez es una receta para quemarse y para lograr un eventual fracaso. Si se está desarrollando un producto, por ejemplo, hay que pensar en investigación y desarrollo, marketing, distribución, ventas, finanzas y servicio, entre otras cosas.

En un mundo ideal se podría pensar que determinadas personas dentro de la empresa se encarguen del producto, otras lo vendan y otros den servicio, pero quizá la compañía no pueda darse el lujo de contratar todos esos ejecutivos. Frente a ese escenario, la tentación de hacer todo en forma individual y simultánea es muy grande, pero a menudo esta solución significa que las cosas no se hagan en forma muy eficiente.

Incluso cuando un jefe no alienta a sus subordinados a decir no cuando debería, hay que encontrar la forma de poder comunicar a sus superiores cuando se está demasiado exigido. Decir no es sano cuando ayuda a mantener sus principios y prioridades, cuando le permite a un ejecutivo mantenerse concentrado en sus metas. Y también es un escudo contra el abuso y la explotación por empleadores demasiado exigentes.

Por eso, cuando se enfrenta un ajuste de recursos, es clave volver a definir prioridades y dominar el arte de decir "no gracias" o "ahora no".

2- Crear una red de socios

Por inteligente y sabio que sea una persona o asombrosas que sean sus capacidades, nadie tiene éxito solo por mucho tiempo. No importa cuál sea su emprendimiento -personal, profesional, filantrópico, político u otro-, necesita socios que tengan interés en su éxito. Reclutar activamente los socios adecuados ayuda mucho a crecer y desarrollar los negocios.

3- No hacer todo desde cero

Una de las mejores maneras de maximizar los recursos es tomar lo que ya se hizo y mejorarlo. Siempre que pueda construir a partir de algo que ya existe (o a partir de las ideas de otros) se ahorra tiempo y recursos. Algunas organizaciones han dominado el arte de la reutilización; otros lo hacen sin darse cuenta. Las Apple, Tesla y Ford del mundo entienden cómo aplicar el principio de reutilización puede llevar a la iteración eficiente en el uso de recursos y, así, a la innovación.

Por eso, no es necesario reinventar la rueda. Una de las claves es aprovechar el trabajo acumulado, tanto propio como de los que lo precedieron, para hacer más con menos.

4- Concentrarse en una tarea por vez

¿Hay que crear un nuevo producto? Entonces hay que concentrarse en ello. ¿Hay que lanzar un nuevo servicio en el mercado? Entonces hay que ajustar y prepararlo para las más altas exigencias. Mientras se llevan a cabo estas tareas no hay que concentrarse en nada más.

Recién cuando el producto o el servicio esté listo se debe comenzar a ofrecerlo a los clientes y a pedir feedback. No hay que intentar crear y vender una y otra vez con recursos limitados. Hacer una cosa a la vez lleva a una calidad más elevada y, en muchos casos, a una salida más rápida.

Conclusión: dejar de hacer multitasking para concentrarse en una cosa por vez; vale la pena adquirir la capacidad de monotasking.

5- Aprovechar las casualidades positivas

Como suele decirse, sin riesgo no hay ganancia. Los estudios sugieren que las ocurrencias accidentales pueden producir ideas significativas y ayudan a ver relaciones que de otro modo se perderían, especialmente cuando la persona es consciente de sus opciones y posibilidades.

La falta de recursos por lo general lleva a las personas a hacer lo opuesto: rechazar los descubrimientos casuales como una pérdida de tiempo. Sin embargo, es entonces cuando más se necesitan. Todo emprendimiento que vale la pena requiere una mezcla de curiosidad e intencionalidad; al poco tiempo, esa intencionalidad se convierte en un viaje con un claro propósito.

Paradójicamente, sin embargo, hay que dejarse llevar para embarcarse en el viaje. Una buena opción es pensar en esta cuestión como si se tratara de manejar un auto sin preocuparse por el destino: solo está en el camino para disfrutar de las vistas, las escenas y los olores.

Hay que permitirse andar un poco en zigzag y abrazar las casualidades positivas. No es un lujo cuando faltan los recursos.

6- Evitar a toda costa a la gente negativa

Siempre es posible cruzarse con vampiros emocionales que dejan exhausta y vacía a cualquier persona. Cuando está tratando de hacer más con menos, esta gente siempre se interpondrá en el camino. A veces el mejor curso de acción es simplemente manejar la conducta de un colega o profesional conocido y limitar su interacción lo mejor que pueda.

Una de las claves es evitar escrupulosamente a cualquier persona que pueda retroceder en una tarea y que no tenga empatía hacia lo que trata de lograr.

Faisal Hoque es emprendedor, autor de libros de motivación y colaborador en FastCompany y BusinessInsider.

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