20 de Septiembre de 2018

"La industria marcha a tres velocidades diferentes"

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Lo afirma Diego Coatz, director ejecutivo y economista jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA).

En una entrevista con Ismael Bermúdez para clarin.com, el ejecutivo reconoce que la industria y la economía argentina, en general, tuvieron los mejores números entre 2002 y mediados de 2011, con excepción de la crisis de 2009.

También ayudó que Brasil estuvo en expansión. Desde el cepo cambiario, hay un período de estancamiento con subas y bajas según los años: 2012 recesión, 2013 recuperación, 2014 estancamiento, 2015 recuperación, 2016 caída de la actividad.

Y 2017, una mayor producción parcial porque se recupera con heterogeneidad el mercado interno, se pone en marcha la obra pública, y sobre el final del año pasado hay un atisbo de recuperación por Brasil, lo que permitió exportar un poco más al vecino país.

Aun así, crecen más las importaciones de Brasil que las exportaciones argentinas a ese país. El crecimiento industrial de 2017, del 1,6/1,8% según las estadísticas, no compensa la caída del 4,6/4,8% de 2016, pero la palabra clave es la heterogeneidad.

—¿Por qué?

Es una industria que marcha a tres velocidades. Quienes están mejor son los sectores vinculados a la construcción, insumos y materiales, una parte de la metalmecánica, como maquinaria agrícola, sector químico y energético, y más lentamente la industria automotriz.

Son sectores más intensivos en tecnología, en capital y tienen escalas. Después hay otro tercio —como alimentos, caso carnes rojas y blancas, economías regionales y metalmecánica— que están mejor. Lácteos sigue con problemas, como productos de confitería o panificación, mientras en autopartes hay alguna mejora.

Y el último tercio, textiles, confecciones, calzados, muebles, muy intensivos en mano de trabajo, muy expuestos a la competencia asiática y en algunos productos, a la competencia de Brasil.

Además, son los sectores más expuestos a la competencia de la informalidad y además la parte informal de la cadena le va ganando a la formal. O sea, estos sectores tienen la competencia de la importación y de la informalidad doméstica.

—Este año, el balance comercial externo industrial podría tener un déficit de U$S 38.000 millones....

Ese déficit no es sólo por importaciones del sector industrial sino de los consumidores finales, como celulares o computadoras, u otros sectores no industriales.

—¿Con este nivel de déficit externo, es viable la industria argentina? Hay sectores y funcionarios que dicen que no.....

Si no tuviésemos industria, el déficit sería bien mayor. En autos se duplicaría el déficit. Si no hay una industria que abastezca a los grandes proyectos o que pueda exportar, el déficit empeora y habría más problemas con el empleo.

Por ejemplo, Noruega por el petroleo y el Mar del Norte armó una industria metalmecánica que no solo abasteció al sector petrolero noruego sino exportó al resto del mundo.

—¿Por qué Argentina exporta poco en bienes industriales?. Es un problema de tipo de cambio, costos salariales o impositivos...

Para exportar, hay cuatro dimensiones. Que la economía crezca, que haya un tipo de cambio previsible, que acompañen los costos, una tasa de interés competitiva , con líneas crediticias segmentadas, y salir a ganar mercados.

Hace 10 años, China decidió comprar algodón para hacer confecciones, acero para tener metalmecánica. Hoy compra poroto de soja para hacer aceite.

El 75% del PBI lo aportan Estados Unidos y Europa. Esos países no quieren negociar con nosotros porque somos competitivos en agro y ellos tienen grandes industrias de alimentación. Son proteccionistas en donde nosotros tenemos muchas oportunidades.

Entonces, en la negociación, ellos dicen: abran todo el espectro industrial, de tecnología, y nosotros abrimos un poco nuestros mercados. Y agregan: si el balance es desigual, les cubrimos esa diferencia con inversiones.

—¿Esa es la negociación en curso con la Unión Europea …?

Hay una oportunidad, pero es una negociación muy difícil. La apertura en materia de aranceles, cupos, propiedad intelectual en materia de bienes es difícil —como son los europeos— que se compense en una apertura en materia de alimentos. Y ellos son muy proteccionistas....Argentina tiene mucha voluntad, pero es difícil que se cierre la negociación.

—¿Hoy hay una política industrial?

Hay elementos. El año pasado salió la ley Pyme, la autopartista, para este año la ley de compre argentino y desarrollo de proveedores que tiene media sanción del Senado, la inversión pública y la expansión de recursos naturales, con PPP, son la palanca que podría dar escala para que la industria pueda abastecerse y exportar.

—Muchos industriales se quejan y dicen que los costos argentinos son altos. ¿Es así?

Argentina es un país que no puede competir con salarios bajos. Es un país de salarios medios. México o China están en US$ 6 la hora. Brasil, en US$ 12. Argentina en torno a US$ 17.

Los países avanzados en más US$ 40, pero nosotros sin la escala ni la productividad de esos países. Entonces, hay que multiplicar la escala de producción y la productividad y la inversión en tecnología. Tenemos un sistema tributario que penaliza la producción.

Tampoco hay financiamiento; y costos logísticos muy altos. Hay un subdesarrollo muy grande en todo lo relacionado a la infraestructura. Hoy, además los costos de energía en dólares están muy por encima de Brasil, en especial electricidad. La clave es la transición para tener energía, crédito, logística, impuestos más competitivos.

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