12 de Diciembre de 2018

"Sin crecimiento económico no se baja el déficit y tampoco la inflación"

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Lo dijo el economista, Miguel Bein, quien reconoció que las tasas del BCRA siguen elevadas y podrían estar 4 a 5 puntos más bajas.

En una entrevista con Silvia Naishtat para clarin.com, el experto hizo un análisis de la realidad macroeconómica argentina.

-¿Se quedó corto Sturzenegger con la baja de la tasa de interés? ¿Cuál fue el mensaje?

-El presidente del Banco Central no tenía mucho margen con una alta inflación como la de diciembre. Si bien las tasas siguen elevadas y podrían estar 4 a 5 puntos más bajas, la oportunidad no es la mejor.

Con este nivel de inflación hay que ir gradualmente. Lo que pasa hoy en la Argentina es que al gradualismo fiscal se le acaba de acoplar en espejo el gradualismo monetario que no estuvo presente durante 2016 y 2017 cuando había inacción fiscal.

Hoy la política fiscal empezó a funcionar para poner el déficit bajo control y la política monetaria, que era durísima, empezó a adaptarse. Hay coordinación.

-La reforma jubilatoria tuvo un alto costo para Macri, ¿hubo torpeza del Gobierno?

-Cualquier reforma jubilatoria en cualquier lugar del mundo es anti popular, a la gente no le gusta que le saquen plata del bolsillo. Y eso explica la caída de la imagen presidencial. La reforma es necesaria. Pero lo que estamos viendo ahora es un cambio en la lógica de la política económica.

Durante dos años en la Argentina se dijo que la baja de la inflación, al ser el impuesto que afecta a los pobres, reactivaba por sí misma la economía, y eso no sucedió porque la política antiinflacionaria, cuando se basa en lo monetario, frena la actividad económica al subir la tasa de interés y vía el canal del crédito da señales para bajar el consumo y aumentar el ahorro.

El Gobierno plantea ahora que la baja de inflación no reactiva, y que para bajar la inflación hay que mejorar las cuentas fiscales que siempre fueron la base de la inflación en la Argentina.

-¿Cómo se mejoran las cuentas fiscales?

-La recaudación le tiene que ganar al gasto público. Pero la recaudación depende de la inflación y del crecimiento, por lo tanto para mejorar las cuentas fiscales hay que crecer. El crecimiento es condición necesaria para bajar la inflación y el déficit. Este es un cambio notable de la política económica.

-¿Van a poder reducir la inflación?

-La verdadera lucha antiinflacionaria pasa por el control del déficit y para eso es clave que la recaudación crezca a un ritmo mayor que el gasto y para eso la economía tiene que crecer. Sin crecimiento no se soluciona el problema del déficit ni el de la inflación. Este abordaje es la novedad que vimos en el cambio de metas de 10 a 15%.

-Supongamos que ganaba Scioli y usted era ministro de Economía, ¿qué hubiese hecho?

-No, no hubiese sucedido, porque dije en público Unificar Economía es relativo: con presidentes del estilo de Macri, un ministro de Economía fuerte no tiene cabida” El transporte, la luz y el gas no pueden ser gratis. Por dejarlos así, hemos perdido 20% de reservas de gas y 20% de petróleo” que no iba a ser ministro de Economía.

-De todos modos, ¿qué hubiese hecho para evitar una crisis?

-Cuando no hay reservas en el Central y hay baja deuda, está claro que lo primero es recuperar el crédito y con parte de esa deuda, aumentar las reservas del Central, que hoy tiene US$ 55 mil millones, un disuasivo a cualquier intento de crisis externa. Lo otro que había que hacer era mover las tarifas.

-No era una agenda muy diferente...

-El transporte, la luz, el gas no pueden salir gratis. Tienen un costo. Por dejarlos gratis y por poner la carne gratis, en 2007, el país perdió 10 millones de cabezas de ganado, perdió 20% de las reservas de gas, 20% de las de petróleo, todas las reservas del Central, para un nivel de consumo que no se podía sostener.

Y además, perdió la sustentabilidad del fondo de garantía de la ANSeS, con una moratoria de más de 2 millones de personas que no habían hecho aportes. De modo que esa agenda era absolutamente inevitable.

-Usted trabajó en SOCMA y lo conoció a Macri, ¿no?

-Trabajé en SIDECO Americana, que era la constructora. Lo conocí algo al Presidente. Yo era muy joven y el más todavía. Se estaba recibiendo de ingeniero. Traté bastante a Franco.

-¿Y qué recuerdo tiene?

En un país con el 45% de su población adulta sin finalizar el secundario es difícil explicar que hay que frenar el consumo” - Lo que más me llamaba la atención es que era un empresario que uno no sabía si era extremadamente inteligente o extremadamente inconsciente, pero era un tipo que no le tenía miedo a nada.

Y eso me marcó mucho, viendo el estilo de empresario que iba permanentemente para adelante, con una visión muy emprendedora, muy desarrollista. Por eso cuando a mí me preguntan si Macri es neoliberal, yo no dudo y contesto que es desarrollista. Esa familia siempre pidió préstamos para desarrollar empresas.

-Lo llevo a la actualidad, ¿qué cambió con el resultado electoral?

-Se volvió a la lógica de la austeridad, del año no electoral, que es lo que sucede en los años pares.

Como sucedió en 2016, donde hubo que hacer las dos cosas al mismo tiempo: empezar a sincerar tarifas y a poner un tipo de cambio más realista que el tipo de cambio de 9 pesos que teníamos en 2015.

O sea, terminado el acto electoral, el Banco Central sube más de 2 puntos la tasa de interés, se frena la obra pública, como se frenó en octubre, con 20% de caída, contra octubre de 2016.

Viene la agenda del año no electoral. Porque en un país que tiene un 45% de su población adulta que no terminó el colegio secundario, tratar de explicar en los años electorales que hay que frenar el consumo para alentar la inversión, es algo que la mitad de la Argentina no lo comprende. Y por lo tanto, siempre se cede a la tentación de reactivar la economía con el consumo.

Terminadas las elecciones se frenan los estímulos al consumo y se trata de estimular la inversión y las exportaciones. Para esto es necesario mover el tipo de cambio para dar más rentabilidad a la exportación y las inversiones y bajar la tasa para dar más capacidad de crédito a las PYMES. Es lo que vimos en los últimos días.

-¿Con estas nuevas tasas, se puede producir?

-Se puede producir para el mercado interno. Porque para el mercado interno, con el tipo de cambio atrasado, los salarios quedan naturalmente adelantados en dólares. Entonces, uno es poco competitivo para salir a exportar, pero no deja de ser rentable producir para el mercado interno.

Porque se vende a precios más altos que los internacionales, en una economía que es bastante cerrada todavía y quienes consumen perciben sueldos en dólares, que son más altos que los de equilibrio de largo plazo.

Para todas las industrias con protección y que producen para el mercado interno, esta tasa de interés es generadora de dólar barato, no frena el consumo y la producción.

En 2017 crecieron las ventas de autos, motos y electrodomésticos que son en su mayoría importados y esto es lo que se está tratando de cambiar con la nueva agenda con tipo de cambio más alto y tasa más baja. Hoy el tipo de cambio es 30% más alto que el de la convertibilidad. Y además hay reintegros, que el Gobierno aumentó. También sacó las retenciones para productos industriales y para economías regionales.

-¿Hasta cuándo se puede vivir con deuda?

-La ventaja que tiene este ciclo de endeudamiento, es que parte de un nivel de deuda muy baja. Cuando llegó, el Gobierno se dio cuenta de que el Banco Central no tenía reservas y se encuentra con que la deuda pública, en relación al PBI, era 14 puntos del producto. Ese es un endeudamiento bajísimo.

Ya aumentamos a 23% la deuda pública, en términos del producto. Y sigue siendo bajísimo. Estándares normales, están en la zona del 40%. Si el sendero de corrección de los desequilibrios macroeconómicos funciona en los próximos dos o tres años, perfectamente es consistente con una deuda del 35% del PBI.

-Y a este ritmo, ¿vamos rápido a alcanzarlo?

- Para un gobierno que había asumido en minoría parlamentaria, su principal objetivo era la gobernabilidad. Nunca quiso poner en riesgo la gobernabilidad, que es lo que a veces algunos economistas le exigen a los gobiernos, sin medir las consecuencias. La señal que está dando el gobierno, a partir del 22 de octubre, es que la agen- da fiscal se puso en marcha.

-¿Por qué falló su pronóstico acerca de que íbamos a crecer 5% este año?

-En 2016 dije que la economía iba a caer 2,3%. Y cayó 2,3%. Este año estimé 5% y después lo modifiqué a 4,2, cuando vi que la política del Gobierno, hasta abril-mayo no era la política lógica del año electoral.

Durante el verano pasado dije que no me parecía bien que el Gobierno estuviera presionando los salarios hacia abajo, porque el consumo privado explica el 73% del PBI argentino y el 50% del consumo, es consumo popular, totalmente vinculado a los salarios. Nunca imaginé que el Gobierno iba a perder los primeros 5 meses, empujando los salarios para abajo.

-¿Por qué cree que lo hizo?

-Para tratar de hacer converger la inflación a la meta del Banco Central. No era razonable en un año electoral. En un país como Argentina, una cosa es el desarrollo económico a largo plazo, que depende crucialmente de la inversión de calidad. Y otra el corto plazo, donde si no hay consumo no reactivás y si no reactivás, no ganás las elecciones.

Y si perdés las elecciones, perdés la agenda política de desarrollo a largo plazo. No sea cosa que por no ceder durante un semestre a la tentación del populismo, pierdas la agenda de plazo para desarrollo e inversión.

-Pero pese a ese semestre perdido, el Gobierno ganó las elecciones...

-Porque la economía se reactivó fuertemente a partir del mes junio. En el tercer trimestre creció 4, 3%. Mi pronóstico, en realidad, tenía que ver con lo que era la lógica de acción de gobierno, en cuanto a política económica en el año electoral.

-¿Debería resurgir el Ministerio de Economía que hoy está dividido?

- Se podrían unificar, pero si coordinan entre ellos. Tampoco hace falta demasiado la unificación. Son sistemas de organización. Pero con un presidente como Macri, un ministro de Economía fuerte me parece que no tiene, ni va a tener, cabida.

Yo no soy partidario de los ministros de Economía todopoderosos, que zamarrean al Presidente, lo agarran de la solapa y le gritan para que haga el ajuste. Yo a eso no lo avalo. Para mí, el Presidente siempre está por arriba de cualquier ministro.

-¿En política económica qué sirve más, gradualismo o shock?

-El shock es para países que no son democracias republicanas, China, Indonesia, Malasia, Vietnam. En una democracia, hay que ganar las elecciones, porque si se pierden por hacer un ajuste violento en el gasto público y un apretón monetario en simultáneo, después te convertís en un político testimonial.

-Finalmente, ¿qué le aconseja a una persona que quiere ahorrar?

-A un trabajador que le sobra plata y tiene familia, le aconsejo que trate de comprar su casa. Y si ya tiene la casa, que la amplíe y si ya la tiene bastante amplia, que compre otro terrenito al lado o que construya una habitación con baño, para un hijo adolescente.

Y a las familias pudientes en la Argentina, ya producida la corrección cambiaria que llevó el dólar en torno a $19, no me parece que sea el momento de salirse de las inversiones en pesos. 

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