21 de Agosto de 2018

China y Estados Unidos compiten por la supremacía del Big Data

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Ambas potencias comerciales se lanzaron a la carrera por dominar la Inteligencia Artificial, que puede influir tanto en el comercio internacional como en el poderío militar.

Analicemos Yitu Technology, una startup de Inteligencia Artificial (IA) con sede en Shanghai que ganó el primer puesto en dos competencias que se llevaron a cabo en Estados Unidos el año pasado debido a su sistema de reconocimiento facial.

La empresa desarrolló el sistema para las fuerzas de seguridad chinas utilizando datos recopilados por las autoridades. O, tal como la compañía presume, se perfeccionó sobre la base del "sistema de fotografías más grande del mundo, con un total superior a 1500 millones de rostros".

En la actualidad Yitu está buscando clientes en Estados Unidos para poner en funcionamiento su software. "Esta tecnología sirve para numerosas aplicaciones", sostiene Wu Shuang, que dirige el grupo de investigación de la empresa en Silicon Valley.

Se trata de la primera de una serie de historias sobre la creciente competencia entre Estados Unidos y China por la inteligencia artificial, que tendrá repercusiones en la competencia por la supremacía militar, el sistema de comercio internacional y el futuro del Partido Comunista chino.

Y no es la única. La empresa Malong Technologies, con sede en Shenzhen, también desarrolló sus algoritmos de reconocimiento de imágenes valiéndose de grandes cantidades de datos chinos.

En su caso, llevó a cabo el análisis de cientos de miles de fotos de desfiles de moda para identificar las tendencias de los clientes de la industria textil. La empresa dice que ahora está probando la tecnología con compañías de comercio electrónico de Estados Unidos.

Una "diferencia fundamental de China es que cuenta con más personas, más datos, más negocios... sencillamente es más grande", dice el director de tecnología Matt Scott, ex investigador de Microsoft que se mudó a China para fundar la compañía.

"Al tener acceso a esos datos de China, podemos exportar (la tecnología) a todo el mundo".

Algoritmos como éstos son la fuerza de choque en una batalla que contribuirá en gran medida a determinar el liderazgo económico en la era del Big Data, pelea en la que China se está poniendo al día rápidamente y ahora compite con Estados Unidos para ser la fuerza dominante.

La revolución de la IA a menudo se piensa en términos de robots o drones que pueden hacer tareas que antes hacían las personas. Pero su impacto también se hará sentir en una fuente menos visible: la capacidad de sacarle el máximo provecho a los datos.

Los sistemas de aprendizaje automático que pueden encontrar patrones mediante el análisis de grandes conjuntos de datos están a la vanguardia de la inteligencia artificial de hoy.

Según un informe del McKinsey Global Institute publicado en abril, para algunas industrias, el aprendizaje profundo la forma más avanzada de la tecnología ofrece la posibilidad de generar un valor de hasta 9% de las utilidades de una empresa.

Ese porcentaje se traduce en miles de millones de dólares de valor económico potencial, y Estados Unidos y China son claramente los líderes.

"A nivel mundial se observa una pelea cabeza a cabeza en IA", señaló Michael Chui, un socio de McKinsey que dirigió el estudio.

En China, el auge de la IA alimentó la creciente sensación de confianza del país en el crecimiento de su base tecnológica.

El presidente Xi Jinping convirtió la IA en uno de los pilares centrales del plan Hecho en China 2025 para transformar la economía del país, y fijó el objetivo de convertir a la nación en líder mundial en tecnología en 2030.

Al mismo tiempo, los avances de China también están contribuyendo a una paranoia opuesta en Estados Unidos de que su excepcionalismo tecnológico ya no se puede dar por sentado.

Los planes del gobierno de Trump de lanzar una guerra comercial con Beijing están motivados, al menos en parte, por el temor a los avances de China en el terreno de las nuevas tecnologías.

"Está claro que el gobierno de Estados Unidos cree que se encuentra en una carrera armamentista tecnológica con el gobierno chino", dice Robert Silvers, socio del estudio jurídico Paul Hastings y ex subsecretario de políticas cibernéticas del Departamento de Seguridad Nacional.

"Estados Unidos considera que este tipo de tecnologías son tan transformadoras que el país que logre el liderazgo no solo obtendrá beneficios económicos o tecnológicos, sino también de seguridad nacional".

Una de las razones por las que la batalla de IA es tan intensa radica en que se relaciona con una carrera para encontrar una nueva ventaja militar.

La misma tecnología se puede implementar no solo para responder consultas mundanas de los clientes y conducir vehículos autónomos, sino también para sincronizar tropas de drones, analizar imágenes tomadas por drones espía y controlar embarcaciones autónomas.

La supremacía en IA podría implicar un cambio radical en los conflictos bélicos, afirma Sean Gourley, fundador de Primer, una startup de IA de Silicon Valley cuyos financiadores incluyen el fondo de inversión de la CIA. Cambios tecnológicos como éste pueden socavar la ventaja militar de las grandes potencias.

"Es probable que se combine con el reordenamiento del poder mundial". El que mejor se desempeñe en este terreno se asegurará una posición sólida dentro de 10 años", afirma el ejecutivo.

El presidente ruso, Vladimir Putin, encontró su propia manera de elevar las apuestas retóricas sobre AI el año pasado: "El que se convierta en el líder de este terreno gobernará el mundo".

Según la mayoría de los expertos, Estados Unidos aún mantiene una clara ventaja. Para convertirse en una potencia de IA de primer nivel se requieren tres cosas: los algoritmos más avanzados, hardware informático especializado y un buen suministro de la materia prima con que se alimentan los sistemas de aprendizaje automático: datos.

El partido de Go del año pasado, en el que un sistema desarrollado por la filial de Google DeepMind derrotó a Ke Jie, el campeón del milenario juego de mesa, fue el despertar de China a la IA, afirma un ejecutivo de Google.

"Recién cuando los rusos lanzaron el Sputnik, Estados Unidos se dio cuenta de lo lejos que habían llegado. China vivió lo mismo cuando perdieron contra AlphaGo".

Algunos en China adhieren a esa visión. "Para los mejores talentos, claramente Estados Unidos seguirá siendo el principal recurso. Creo que no hay dudas de eso", señaló Rong Jin, jefe de tecnologías de inteligencia artificial de la Academia DAMO, el programa de investigación de Alibaba.

En China se considera que los estadounidenses se dedican a la investigación básica y son grandes matemáticos disciplinas que son el eje de la IA mientras que los chinos tienden a estudiar codificación o ingeniería.

Sin embargo, a pesar de esas ventajas, China está acortando rápidamente la brecha en términos de algoritmos. En lo que respecta al número de graduados de centros de investigación de China, "las estadísticas definitivamente muestran un aumento considerable", sostuvo Oren Etzioni, que dirige el instituto de investigación de IA de Paul Allen, cofundador de Microsoft.

Y señala otras señales del aumento de la capacidad de China en materia de IA, desde la prueba de comprensión lectora de principios de este año en la que Alibaba, novato en IA, obtuvo la puntuación más alta junto con la potencia investigadora, Microsoft, hasta la sólida muestra de investigadores chinos en el reto anual de reconocimiento de imágenes ImageNet.

En la segunda categoría de desarrollo de hardware, China tardó más en desarrollar el tipo de industria local de chips que se necesita para poner al país a la vanguardia.

Eso se debió en parte a una serie de decisiones que impiden efectivamente la adquisición de empresas estadounidenses de chips, que empezó durante el gobierno de Obama y se aceleró durante la presidencia de Donald Trump.

La última área disponibilidad de datos brutos es en la que la mayoría de los expertos cree que radica la ventaja de China en materia de IA.

China cuenta con una gran cantidad de datos sobre sus ciudadanos y no tiene miedo de usarlos. Esto se debe en parte a un Estado que monitorea todo desde el nacimiento: el reconocimiento facial está tan extendido que puede llegar a arrestarse a una persona por cruzar la calle sin mirar o impedirle que robe pañuelos de papel en el Templo del Cielo de Beijing.

Pero es además un homenaje a las primeras iniciativas de China en Internet: es un país en el que las personas hacen compras, pagan y juegan online, lo que deja rastros de datos que permiten que los comerciantes dirijan con precisión los anuncios y las publicidades.

"La densidad de personas es proporcional a la densidad de datos", afirma un destacado científico chino de inteligencia artificial.

La actitud de los chinos respecto de la privacidad de los datos se está volviendo un poco menos laxa, pero las regulaciones aún distan mucho de Europa, que está en el otro extremo del espectro y adoptará estrictas reglas de privacidad a fin de mes, conocidas como Reglamento General de Protección de Datos.

Sin embargo, compañías estadounidenses como Facebook, Google y Amazon también cuentan con una gran cantidad de datos, afirma Wu de Yitu.

Eso implica que las aplicaciones de IA de uso general, como el reconocimiento facial, serán privilegio exclusivo de todas las "grandes plataformas", independientemente de su país de origen, dice James Manyika, socio de McKinsey.

Por el contrario, las aplicaciones más especializadas podrían perfeccionarse en los países que cuenten con las mejores bases de datos. En lo que respecta a la fabricación, por ejemplo, China está "recopilando muchos más datos", dijo Manyika.

Según algunos expertos, esta ventaja a nivel de datos podría ser mayor en ámbitos donde la normativa ha hecho más difícil el acceso a la información, o ha impedido su recopilación desde un principio.

A principios de año, Google publicó una investigación prometedora en la que sugería que podría predecir el riesgo de ataque cardíaco mediante el uso de software de reconocimiento de imágenes para estudiar los vasos sanguíneos de la retina.

La investigación se basó en gran medida en el UK Biobank, una base de datos basada en un estudio detallado de voluntarios de Gran Bretaña a partir de 2006.

Sin embargo, solo 631 personas del biobanco sufrían enfermedades relevantes para la investigación. Según Google, eso hizo que el conjunto de datos fuese "relativamente pequeño para el aprendizaje profundo", lo que redujo la eficacia del algoritmo que logró desarrollar a partir de la información obtenida.

Según un experto, científicos chinos de AI, por el contrario, lograron acceder a conjuntos de datos mucho más grandes.

Si China cuenta con grandes cantidades de datos, también tiene las oportunidades económicas para explotarlos, algo que ayudó a atraer a muchos haigui o "tortugas marinas", como Jin.

La IA también se está aprovechando en el ámbito judicial, donde se reemplazó a los taquígrafos de más de 6000 juzgados por máquinas; en las autopistas, para manejar el tráfico; en los hospitales, para detectar tumores, y en las estaciones del metro de Shanghai, donde los boletos se pueden comprar hablando con la máquina.

"China ofrece la mayor oportunidad en términos de IA, frente a cualquier otro país occidental", afirma Rong.

Los empresarios chinos hablan de un esquema de ciudad inteligente que reduce a la mitad el tiempo que insume el traslado de ambulancias desde el estacionamiento hasta el domicilio del paciente y luego al hospital mediante el cambio de los flujos de tráfico y los semáforos.

El esquema de ciudades inteligentes también presenta otro punto de divergencia con Estados Unidos: la colaboración entre empresas estatales y privadas a gran escala.

Además de proyectos orientados al manejo del tráfico, el control de multitudes, la búsqueda de niños y personas mayores desaparecidas, la reducción de los tiempos de espera en hospitales y la lista sigue, todos los principales actores tecnológicos cuentan con laboratorios de investigación conjunta con el gobierno.

Esto forma parte de una experimentación más amplia de la que carece Estados Unidos, señala Wu. "En general, el escenario tecnológico de China es más dinámico en este momento, especialmente en cuanto a probar nuevas ideas y productos. La gente está probando más cosas nuevas".

Eso no escapa a la atención de los inversores de Estados Unidos. Un inversor de riesgo líder de Silicon Valley explica la diferencia en las oportunidades de IA con total claridad: "El negocio es más grande y mejor en China".

Este impulso económico que subyace a la IA está estrechamente alineado con una segunda fuerza poderosa: un sentido de misión nacional.

Eso aportó una avalancha de dinero y una clara política industrial. Esta estrategia liderada por el Estado también está estrechamente alineada con Baidu, Alibaba y Tencent, todas empresas líderes nacionales del sector privado.

Washington hizo mucho menos para promover una agenda nacional. "¿Cuál es la orientación nacional respecto de la IA y la robótica (en Estados Unidos)? Ninguna. No existe", afirmó el inversor de Silicon Valley.

Fuente: Louise Lucas y Richard Waters / Financial Times

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